En menos de 30 días, nueve vidas se apagaron en la Troncal del Caribe y la vía Alterna


En apenas un mes, nueve personas murieron en hechos de tránsito registrados entre la Troncal del Caribe y la vía Alterna en Santa Marta.

En menos de 30 días, la Troncal del Caribe y la vía Alterna dejaron de ser simples rutas de conexión para convertirse en escenarios repetidos de muerte. Nueve personas perdieron la vida en circunstancias distintas, pero unidas por un mismo desenlace.

Eran personas del común. Salieron de sus casas como cualquier otro día, convencidas de que regresarían. Algunos iban rumbo a su trabajo o volvían de una larga jornada; otros venían de compartir con sus familias o se dirigían a encontrarse con ellas. Hubo quienes apenas minutos antes habían estado en casa y quienes solo intentaban cruzar una calle para llegar al otro lado. Ninguno sabía que ese trayecto cotidiano sería el último.

La cadena de tragedias comenzó el 6 de diciembre. Ese día, Paulo Antonio Perea Ayala, de 40 años, se desplazaba en bicicleta por la Troncal del Caribe, a la altura del sector de Zuca. Un vehículo tipo camioneta lo arrolló y su vida terminó sobre el asfalto. Era un trayecto habitual, uno más, que nunca imaginó sería el último.

Apenas 24 horas después, la vía volvió a cobrar otra vida. El 7 de diciembre, Keiver José Mozo Jiménez, de 19 años, salió en motocicleta desde Gaira para llevar a una amiga a un lugar cercano. Al cruzar por el puente viejo del sector, perdió el control del vehículo y se estrelló contra la baranda protectora. Murió en el sitio, sin oportunidad de recibir ayuda.

Con el paso de los días, la tragedia no dio tregua. El 12 de diciembre, en el corregimiento de Cordobita, Jorge Enrique Rebolledo perdió la vida tras ser arrollado, presuntamente, por un vehículo de emergencia. Su muerte confirmó que la racha fatal seguía avanzando sin pausa.

Horas más tarde y en otro punto de la Troncal, el dolor volvió a repetirse. Marie Arseneault, ciudadana canadiense, intentaba cruzar la vía junto a su pareja cerca del sector de Bello Sol, a la altura del hotel Zuana, cuando un taxi la atropelló. Murió en el lugar, lejos de su país, en una vía que no conocía pero que terminó siendo fatal.

Al día siguiente, el 13 de diciembre, la tragedia se trasladó a la vía Alterna, entre Mamatoco y Alcatraces. Allí, Karina Toncel De La Rosa, de 23 años, viajaba en motocicleta en compañía de su familia cuando el vehículo chocó contra un camión de carga. Un traslado familiar terminó convertido en una despedida inesperada.

Los días siguientes transcurrieron con la misma tensión. El 21 de diciembre, la vía Alterna volvió a ser escenario de muerte. Esteban Herrera, de 21 años, se desplazaba en una motocicleta de alto cilindraje cuando colisionó contra un vehículo de servicio especial, cerca del sector del Estadio Sierra Nevada. Su muerte se sumó a una lista que ya parecía interminable.

Ese mismo 21 de diciembre, mientras la ciudad intentaba asimilar otra pérdida, ocurrió un nuevo atropello en la Troncal del Caribe. Joskari Carolina Méndez González, de 18 años, fue arrollada por un vehículo que huyó del lugar en el sector de Zuca. El accidente ocurrió ese día, pero la joven luchó por su vida durante varios días. El 26 de diciembre, finalmente, se confirmó su fallecimiento.

Cuando el año estaba por despedirse, la tragedia volvió a repetirse en Gaira. Alfonso, un ciudadano del común, intentaba cruzar la carretera a la altura del SENA, en el sector de Puerto Mosquito, para saludar a su familia por la llegada del Año Nuevo. Un vehículo lo arrolló y se dio a la fuga. Vecinos intentaron auxiliarlo y fue trasladado a un centro asistencial, donde horas después se confirmó su muerte.

Y cuando apenas comenzaba un nuevo año, la vía volvió a cobrar otra vida. La noche del 1 de enero, Fabián Luján regresaba en bicicleta a su vivienda en Altos de Aeromar, tras terminar su jornada como conductor de tractocamión. Un vehículo particular lo embistió y huyó, dejándolo gravemente herido en la carretera. Su muerte cerró un periodo de menos de 30 días marcado por el luto.

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En menos de un mes, la Troncal del Caribe y la vía Alterna se convirtieron en un reflejo de una problemática persistente: exceso de velocidad, imprudencia y falta de control que siguen cobrando vidas y dejando familias rotas.


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