Elizabeth Molina queda contra las cuerdas: Tribunal decreta pérdida de investidura y enreda su candidatura a días de las elecciones


La candidata a la Cámara por el Partido Demócrata Colombiano enfrenta un golpe judicial a días de las elecciones. Aunque figura entre las aspirantes con mayor opción de llegar al Congreso, un eventual fallo en firme podría dejar sin efecto miles de votos y alterar el mapa político del departamento.

A pocos días de las elecciones legislativas, la campaña de Elizabeth Molina entró en terreno minado. La candidata a la Cámara de Representantes por el Magdalena, avalada por el Partido Demócrata Colombiano, quedó contra las cuerdas luego de que la Sala Plena del Tribunal Administrativo del Magdalena decretara, en primera instancia, la pérdida de su investidura como exdiputada, al concluir que violó el régimen de incompatibilidades tras firmar contratos con la Alcaldía de Ciénaga dentro del año siguiente a dejar su cargo público.

El fallo no está en firme y podrá ser apelado ante el Consejo de Estado. Sin embargo, el impacto político ya sacudió la recta final de la campaña.

Porque Molina no es una candidata más.

Es una de las aspirantes que más suena para quedarse con una curul en la Cámara. Y justamente por eso, el riesgo político es mayor. Los votos que le depositen podrían irse a un saco roto.

El contrato que abrió la crisis

El Tribunal estableció que Elizabeth Molina culminó su periodo como diputada el 31 de diciembre de 2023 y que posteriormente firmó dos contratos de prestación de servicios con la Alcaldía de Ciénaga, en febrero y octubre de 2024, como abogada externa.

Para los demandantes, la situación encajaba plenamente en la prohibición legal que impide a exdiputados contratar dentro del mismo territorio durante los doce meses posteriores al ejercicio del cargo.

La defensa argumentó que la incompatibilidad solo aplica al departamento como entidad administrativa y no a los municipios, que tienen autonomía jurídica.

Pero la Sala Plena tomó otro camino.

El Tribunal cerró la puerta a la interpretación política

Los magistrados concluyeron que limitar la prohibición únicamente al nivel departamental vaciaría el sentido de la norma, cuyo propósito es impedir que un dirigente utilice su influencia política recién adquirida dentro del mismo territorio donde ejerció poder.

El fallo determinó que los contratos se celebraron dentro del periodo restringido y que Molina, por su experiencia política, debía conocer la prohibición legal.

El análisis subjetivo estableció al menos culpa grave, al no demostrar que hubiera verificado la legalidad de su actuación antes de contratar.

La decisión fue contundente: pérdida de investidura.

Una campaña que podría derrumbarse después de las urnas

El golpe judicial llegó cuando la campaña ya entraba en su fase definitiva.

Aunque la decisión es de primera instancia, expertos advierten que el escenario abre una incertidumbre que podría terminar dañando completamente el plan político de la candidata y de su colectividad.

Si el Consejo de Estado confirma la sentencia, Molina perdería sus derechos políticos. En términos prácticos, significaría su salida definitiva del escenario electoral. Incluso si resulta elegida el domingo 8 de marzo.

En ese caso, los votos obtenidos no consolidarían su permanencia en el Congreso y la curul pasaría al siguiente en la lista, reconfigurando el equilibrio político del Magdalena y dejando en el aire el respaldo ciudadano que hoy impulsa su candidatura.

En otras palabras: una de las curules que hoy aparece como casi segura podría terminar cambiando de dueño por decisión judicial.

“Quieren acabarme en los estrados judiciales”

Elizabeth Molina rechazó el fallo y aseguró que el proceso tiene motivaciones políticas.

Quieren acabarme en los estrados judiciales”, afirmó públicamente, al tiempo que sostuvo que sus contradictores buscan frenar su crecimiento electoral.

La candidata insistió en que su defensa jurídica es sólida y envió un mensaje directo a sus seguidores:

“Quiero darle tranquilidad a mis amigos: seré representante. No habrá fallo que detenga al pueblo”.

Mientras prepara la apelación ante el Consejo de Estado, mantiene su aspiración intacta.

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Pero ahora su futuro político depende de dos escenarios paralelos: los votos que endose y la decisión final de los magistrados.

Porque esta vez, la elección podría no definirse únicamente en las urnas.


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