El último de los Vega Daza cayó en España: la guerra criminal que terminó borrando a toda una familia


El último integrante del clan Vega Daza fue encontrado asesinado dentro de un vehículo en Valencia, España. Su muerte cerró una cadena de venganzas y ataques armados que en pocos años acabó con toda la familia.

El fin del clan Vega Daza llegó lejos de Barranquilla. Lejos del Caribe donde comenzó esta historia de sangre.

En Valencia, España, apareció el cuerpo del último integrante de esa familia dentro de un automóvil. A pocos metros también estaban los cadáveres de dos hombres más. Todos ejecutados con disparos silenciosos. Sin testigos. Sin escándalo.

Dentro del vehículo estaba Roberto Carlos Vega Daza, el único sobreviviente de la masacre que meses antes había destruido a su familia en Barranquilla. La Guardia Civil española encontró su cuerpo dentro de un Volkswagen Passat gris en el sector de El Saler, cerca del parque natural Devesa del Saler. A unos 50 metros del carro aparecieron los cuerpos de su primo y de otro hombre que lo acompañaba.

Los tres habían sido asesinados con armas equipadas con silenciador.

Con ese crimen desaparecía el último miembro de una familia que durante años fue señalada de participar en disputas criminales y negocios ilícitos en el Caribe colombiano. Un apellido que durante décadas estuvo presente en las calles de Barranquilla. Un clan que terminó extinguiéndose lejos de su territorio.

Pero la caída de los Vega Daza no empezó en España. Había comenzado un año antes. Con una emboscada brutal dentro de su propia casa.

Así comenzó la cazería

El 29 de junio de 2023, en el exclusivo sector de Villa Campestre, en Barranquilla, la violencia golpeó directamente al núcleo de la familia. Ese día hombres armados ingresaron al conjunto residencial North Frontier y atacaron la vivienda donde varios miembros del clan se encontraban reunidos.

Fue una ejecución rápida. Una ráfaga de disparos rompió la tranquilidad del conjunto.

Más de 30 impactos de bala retumbaron dentro de la casa. El saldo fue devastador.

Murieron Ray Vega Daza, Ronald Vega Daza y Rafael Vega Cuello, todos alcanzados por múltiples disparos. La escena fue descrita por investigadores como una ejecución directa, planeada y sin margen de escape.

Solo uno sobrevivió.

Roberto Carlos Vega Daza. Una bala le atravesó la pierna.

Ese detalle —estar en otro punto de la casa tomando agua— terminó salvándole la vida.

Los atacantes abandonaron la vivienda dejando una frase escrita en la puerta que parecía anunciar el final de la familia:

Game Over Vega”.

La guerra ya estaba declarada.

Roberto huyó del país pocos días después. Primero se refugió en La Guajira. Luego cruzó hacia Venezuela, donde consiguió documentos falsos con una nueva identidad: Hanner Villalobos.

Pero permanecer allí era peligroso. En Maracaibo operaban redes vinculadas a su principal enemigo. Por eso siguió moviéndose.

Llegó a Panamá, acompañado de su pareja sentimental conocida como alias “La Calavera”. Desde ese país intentó reorganizar contactos para continuar los negocios del clan.

Su siguiente destino fue Europa.

Allí buscó alianzas con organizaciones criminales del cartel de los Balcanes y con estructuras ligadas a la mafia italianaNdrangheta. Ningún acuerdo prosperó.

La captura en Barranquilla del capo italiano Massimo Gigliotti terminó cerrando esas puertas.

Entonces apareció otra opción.

Operadores marroquíes que manejaban rutas de ingreso de cargamentos por el puerto de Valencia. El negocio parecía prometedor. Pero todo se derrumbó.

El 12 de febrero de 2024, autoridades españolas decomisaron 2.267 kilogramos de droga procedentes de Colombia en ese mismo puerto. Una pérdida millonaria. Una deuda enorme.

Y en ese mundo, las deudas no siempre se pagan con dinero. Dos semanas después ocurrió el triple homicidio en Valencia que terminó con el último miembro de la familia Vega Daza.

La cara de la venganza

Pero esta guerra criminal había empezado mucho antes. El detonante fue otro asesinato.

El 2022, en una cabaña en Salgar, Atlántico, durante una fiesta de cumpleaños número 21, murió Jhonatan Ospino Illera.

Era una celebración. Música. Amigos. Alcohol. De un momento a otro se produjo una discusión. Hubo tensión. Luego disparos.

El joven anfitrión cayó herido. Minutos después estaba muerto.

Según versiones conocidas en ese momento, el disparo habría sido realizado por un escolta vinculado al entorno del Clan Vega Daza. Lo que marcaría el inicio de esta guerra a muerte.

La víctima no era cualquier persona. Era el sobrino de Álvaro Luis Ospino Illera, conocido en el mundo criminal como alias “La Negra Dominga”.

En medio del velorio ocurrió una escena que con el tiempo tomaría otro significado.

Frente al ataúd, “La Negra Dominga” se inclinó sobre el féretro del joven y prometió vengarse.

No fue una amenaza al aire. Fue una promesa. Meses después comenzó a ejecutarse.

El 20 de junio de 2023, nueve días antes de la masacre de Villa Campestre, el plan empezó a moverse.

Un grupo alquiló un local comercial cerca del conjunto donde vivían los Vega Daza. Desde allí instalaron equipos de vigilancia.

Durante nueve días completos observaron cada movimiento. Quién entraba. Quién salía. A qué hora llegaban. Cuándo se reunían. Cuándo estaban sin escoltas. Rutinas completas. Patrones claros.

Nueve días de inteligencia para segundos de violencia. Luego llegó el ataque que acabó con la familia Vega Daza.

Se vengó… y luego cayó

Mientras el último Vega Daza era asesinado en España, las autoridades europeas seguían de cerca a Álvaro Luis Ospino Illera, alias “La Negra Dominga”.

El colombo-venezolano llevaba años moviéndose entre España, Barranquilla y Arroyohondo (Bolívar).

En uno de esos viajes incluso fue ubicado en un hotel de lujo en Barranquilla, pero quedó en libertad porque no existía una orden de captura vigente en su contra.

La Guardia Civil española, sin embargo, ya lo tenía en la mira. Solo esperaban el momento adecuado.

Ese momento llegó cuando aterrizó nuevamente en el aeropuerto de Madrid.

Los agentes lo siguieron discretamente hasta un apartamento. Allí fue capturado junto a su escolta.

Las autoridades lo señalan de participar en el triple asesinato ocurrido en Valencia, donde murió Roberto Vega Daza.

Para los investigadores, aquel crimen marcó el cierre de una guerra que empezó con un disparo en una fiesta y terminó eliminando a una familia completa.

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Primero cayó Jhonatan Ospino Illera. Luego vino la masacre de Villa Campestre. Y finalmente, en un estacionamiento de Valencia, apareció muerto el último Vega Daza.

El clan dejó de existir.


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