El paro armado del ELN desata caos y terror en varias regiones de Colombia


El país vive horas de incertidumbre y violencia tras las amenazas del grupo guerrillero.

Desde la tarde del domingo, Colombia se encuentra paralizada por un paro armado de 72 horas convocado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN). La violencia se ha apoderado de diversas regiones, dejando un saldo de 51 acciones terroristas hasta el momento. Los bloqueos de vías, los ataques con explosivos y los incendios a vehículos han generado pánico en la población y desbordado a las autoridades en varias zonas del país.

El ELN justificó este paro como una respuesta a las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien mencionó que Estados Unidos podría intervenir militarmente en Colombia si el país no controla el narcotráfico. En este contexto, el grupo guerrillero calificó estas declaraciones de intervención imperialista y una amenaza directa a la soberanía colombiana.

La violencia se extiende por el país

En las primeras horas del paro, cilindros bomba fueron colocados en distintas carreteras, mientras el grupo armado comenzó a bloquear vías, incendiar vehículos y generar caos en varios departamentos, afectando la movilidad y la seguridad en las principales arterias viales del país. La respuesta del gobierno ha sido contundente, con la intervención de la Policía y el Ejército para tratar de recuperar el control de las zonas afectadas.

En Maicao, La Guajira, el ataque fue directo a la subestación de Policía de Cuatro Vías, donde el uso de armas de fuego y explosivos dejó daños materiales sin víctimas mortales, aunque la violencia se hizo palpable. Los responsables escaparon rápidamente en una camioneta blanca, mientras las autoridades desplegaban un operativo para retomar el control de la zona.

En Girardota, Antioquia, la situación se volvió más crítica con el cierre total de la autopista Medellín–Barbosa, al detectar una bandera del ELN a un costado de la vía. Las autoridades decidieron suspender el paso vehicular y desviar a los conductores para evitar enfrentamientos y nuevos ataques.

Ataques al transporte y a la infraestructura

El sector del transporte también ha sufrido los embates del paro armado. En Valdivia, norte de Antioquia, un bus de servicio público fue incinerado, causando alarma tanto en los transportadores como en las comunidades que dependen de esa vía, que conecta con la Costa Caribe. El incidente generó un clima de pánico entre los ciudadanos y obligó a las autoridades a redoblar esfuerzos en la seguridad de la zona.

En Salgar, Antioquia, una explosión en el puente del Barroso afectó una de las principales vías de acceso al municipio, dejando daños estructurales graves. El hecho aumenta la tensión en la región, que se encuentra en medio de este paro armado que, según las autoridades, tiene relación directa con las acciones del ELN.

La respuesta del gobierno

El presidente Gustavo Petro se manifestó en rechazo a estos actos, asegurando que no representan una amenaza contra Estados Unidos, sino contra los colombianos. En su cuenta de X, pidió a las Fuerzas Militares actuar con firmeza para garantizar la seguridad de los ciudadanos, mientras el ELN mantiene su amenaza de continuar con los ataques hasta el miércoles.

La opinión pública está dividida. Algunos sectores aplauden las acciones rápidas de la Policía y el Ejército, pero otros critican la gestión de Petro, señalando que la falta de control del gobierno fue lo que permitió la expansión de estos actos de violencia. Esta división refleja la incertidumbre y el temor que ha invadido a gran parte de la población.

A medida que el paro armado continúa, Colombia vive bajo un clima de inseguridad y caos. Con vías bloqueadas y presencia militar en puntos estratégicos, la ciudadanía se ve obligada a modificar sus actividades diarias.

Las rutas que conectan regiones clave del país se encuentran obstruidas por los atentados, y muchas personas se han visto forzadas a suspender viajes y compromisos debido a los ataques y bloqueos.

Lea aquí: A hombre no se le paró y no quiso pagar: terminó agredido por trabajadoras sexuales

El ELN ha dejado claro que, aunque las autoridades respondan, sus objetivos continúan: provocar el caos, generar miedo y mantener la presión política frente al gobierno colombiano y la intervención extranjera que tanto rechazan.


¿Quieres pautar

con nosotros?