
El Pacto Histórico sale a la ofensiva electoral en el Magdalena: busca mayorías para blindar las reformas de Petro
La lista a la Cámara convocó a los magdalenenses a votar el 8 de marzo para consolidar una bancada progresista que respalde las reformas sociales en el Congreso. La apuesta política se juega en un escenario marcado por la polarización y la disputa por el control legislativo del departamento.
La campaña entró en su fase decisiva y el mensaje fue claro: el 8 de marzo no solo se eligen congresistas, se define el rumbo político del Magdalena.
La lista del Pacto Histórico a la Cámara de Representantes lanzó un llamado directo a los ciudadanos para acudir masivamente a las urnas y consolidar mayorías progresistas que permitan sostener desde el Congreso las reformas impulsadas por el Gobierno nacional. No fue un pronunciamiento protocolario.
Fue una advertencia política en medio de una contienda electoral cada vez más tensa.
El movimiento insiste en que la elección legislativa será determinante para el futuro de las transformaciones sociales que promueve el presidente Gustavo Petro, especialmente en regiones históricamente golpeadas por la desigualdad como el Magdalena.
La apuesta es simple y al mismo tiempo arriesgada: convertir el respaldo ciudadano en poder legislativo real.

Una elección que va más allá de los votos
Desde la colectividad sostienen que el contexto político actual exige coherencia entre lo que la ciudadanía reclama en las calles y lo que finalmente se aprueba en el Congreso. Según su lectura, sin mayorías parlamentarias las reformas sociales podrían quedar estancadas.
Felipe Hernández, cabeza de lista a la Cámara por el Magdalena, fue contundente al plantear que esta elección representa una oportunidad para redefinir la representación política del departamento.
“El Magdalena tiene la oportunidad de consolidar una representación que defienda con firmeza los intereses del territorio. Necesitamos mayorías comprometidas con campesinos, madres comunitarias, pescadores, mujeres, jóvenes y adultos mayores”, afirmó.
El mensaje apunta a sectores sociales que históricamente han reclamado mayor atención estatal y que hoy se convierten en el eje discursivo de la campaña progresista.
El Magdalena, entre promesas y deudas históricas
El diagnóstico que expone la lista no es nuevo, pero sí estratégico: desarrollo rural rezagado, falta de empleo formal, brechas en servicios públicos y escasas oportunidades para la juventud.
Según el movimiento, estos problemas requieren una representación que conecte las necesidades locales con las decisiones nacionales, evitando —según plantean— que el departamento continúe relegado en la agenda legislativa.
La narrativa política busca posicionar la elección como una alternativa distinta: o se fortalecen las reformas sociales desde el Congreso o el proyecto político pierde capacidad de ejecución.
En otras palabras, la disputa electoral se traslada del territorio a Bogotá.
El llamado a consolidar mayorías también revela el fondo de la batalla política: el Congreso se convirtió en el principal escenario de confrontación ideológica del país.
Mientras sectores opositores cuestionan el alcance de las reformas del Gobierno, el Pacto Histórico insiste en que sin respaldo legislativo no habrá cambios estructurales en materia social y económica.
Por eso, la invitación al voto fue presentada no solo como un ejercicio democrático, sino como un acto de defensa política del proyecto progresista.
La estrategia apunta a movilizar electores más allá de las estructuras tradicionales, apelando al voto consciente y a la participación ciudadana como mecanismo para legitimar las transformaciones propuestas.

El 8 de marzo: una prueba de fuerza política
A pocas semanas de las elecciones, el mensaje final del movimiento fue insistente: participar masivamente en las urnas será clave para fortalecer la institucionalidad y abrir paso —según sostienen— a un Magdalena con mayor equidad y participación.
La jornada electoral se perfila así como una medición real del respaldo político al proyecto progresista en el departamento.
Porque detrás del discurso de inclusión y desarrollo sostenible se esconde una verdad incómoda para todos los sectores políticos: el Magdalena vuelve a convertirse en un territorio decisivo para las mayorías del Congreso.
Y esta vez, el resultado no solo definirá quién ocupa una curul, sino qué tan lejos podrá llegar la agenda de cambios que hoy divide al país.
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