
El mundo en vilo: reportan la muerte del líder supremo de Irán tras ataques de EE. UU. e Israel
Fuentes israelíes aseguran que Alí Jamenei murió durante bombardeos contra objetivos estratégicos iraníes, mientras Teherán lo niega y guarda silencio público. La posible caída del hombre más poderoso de Irán eleva la tensión global y abre un escenario impredecible en Medio Oriente.
Alí Jamenei, el hombre que durante décadas concentró el poder absoluto en Irán, habría muerto bajo fuego enemigo. Esa es la versión que este sábado 28 de febrero comenzó a circular desde Israel tras una serie de ataques conjuntos con Estados Unidos contra objetivos estratégicos dentro del territorio iraní.
La noticia no llegó con confirmación oficial inmediata, pero sí con declaraciones que sacudieron la política internacional. Fuentes israelíes aseguraron que el líder supremo fue alcanzado durante los bombardeos y que incluso existiría una imagen en poder de las autoridades que confirmaría su muerte. El Gobierno israelí, según reportes, preparaba un pronunciamiento definitivo mientras el mundo esperaba.
El propio primer ministro Benjamin Netanyahu elevó la tensión al afirmar públicamente que existen “varios indicios” de que Jamenei “ya no está con nosotros”, una frase que encendió alarmas diplomáticas y militares en distintos continentes.
Mientras tanto, Irán respondió con negación absoluta. Desde su Ministerio de Relaciones Exteriores aseguraron que tanto el presidente como el líder supremo se encuentran “sanos y salvos”. Sin embargo, la ausencia pública de Jamenei alimentó aún más la incertidumbre.

Ataques simultáneos y eliminación de altos mandos
La ofensiva militar, según un oficial israelí citado por la agencia AFP, no fue un ataque aislado. Tres centros donde se reunían altos dirigentes del régimen iraní fueron bombardeados de manera simultánea.
El resultado, de acuerdo con Israel, fue devastador para la estructura de poder iraní.
El Ejército israelí afirmó que siete altos cargos del régimen murieron durante las operaciones, entre ellos el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Pakpur. También habrían fallecido Ali Shamjani, secretario del Consejo de Defensa y asesor cercano de Jamenei, además de Mohamed Shirazi, jefe de la oficina del líder supremo.
La estrategia, según fuentes militares, buscaba golpear directamente el corazón político y militar del régimen iraní.
Celebraciones y miedo dentro de Irán
Mientras los gobiernos cruzaban versiones contradictorias, en Teherán ocurrió una escena inesperada: ciudadanos comenzaron a gritar desde ventanas y balcones celebrando la supuesta muerte del líder supremo.
“Jameneí ha muerto”, repetían voces que se escuchaban entre bocinas, aplausos y silbidos en sectores del norte de la capital iraní. Los gritos se prolongaron durante varios minutos, reflejando una mezcla de euforia, tensión y desafío en un país donde la disidencia suele pagarse caro.
Imágenes satelitales verificadas por la BBC mostraron daños en el complejo residencial donde vive Jamenei, reforzando las versiones sobre el alcance real de los ataques.
Un vacío de poder que puede cambiar la guerra
La posible muerte del líder supremo no representa solo la caída de una figura política. Jamenei era la máxima autoridad religiosa, militar y estratégica de Irán, el hombre que definía la dirección del Estado y de sus fuerzas armadas.
Su desaparición abriría una crisis interna inmediata y podría desencadenar una escalada militar aún mayor en Medio Oriente, en un contexto ya marcado por ataques cruzados, amenazas y alianzas internacionales en tensión permanente.
Por ahora, el mundo permanece suspendido entre dos versiones opuestas: Israel asegura que el líder iraní fue eliminado; Irán insiste en que sigue vivo.
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