
El Mono Martínez vuelve al ruedo: del ‘retiro’ frustrado a buscar una curul en la Cámara de Representantes
Tras renunciar a la política asegurando que en el Magdalena “no se podía ganar sin robar”, Miguel ‘El Mono’ Martínez reaparece con una nueva aspiración: competir por una curul a la Cámara de Representantes. Pese a haber obtenido menos de 17.000 votos en las elecciones atípicas, ahora promete duplicarlos apoyado en su maquinaria digital y una coalición que busca hacerse espacio en la región.
Miguel ‘El Mono’ Martínez no duró ni un mes por fuera del ring. El mismo que había anunciado su retiro “definitivo” de la política, frustrado por los resultados obtenidos en las elecciones atípicas de la Gobernación del Magdalena, regresó este sábado a la contienda electoral con una nueva apuesta: llegar al Congreso de la República.
Martínez había salido golpeado de esos comicios. Con poco menos de 17.000 votos y un discurso encendido en el que afirmó que en el Magdalena “no era posible ganar sin robar”, dio por concluida su carrera pública. Pero el retiro fue tan fugaz como su anuncio: hoy vuelve recargado, jurando que esta vez sí alcanzará un espacio de poder a nivel nacional.
La inscripción se formaliza ante la Registraduría, donde el exconcejal samario apareció acompañado de una lista que busca consolidarse como una alternativa política regional: la Coalición Demócrata Amplia por La Paz. La alianza la integran el Partido Demócrata Colombiano, La Fuerza de La Paz y la Alianza Democrática Amplia, movimiento en el que El Mono ha hecho carrera como abogado y figura polémica.
El equipo que lo acompañará en la lista lo conforman Elizabeth Molina y Jhon Marlon Almarales Berdugo por el Partido Demócrata Colombiano; Flavia Karina Mariana Oliveros y Mario Sanjuanelo Durán por La Fuerza de La Paz. Una mezcla de perfiles con la que la coalición aspira a pescar votantes en distintos sectores del Magdalena.
Martínez se siente más confiado que nunca. Su apuesta, según dijo, es superar los 17.000 votos que obtuvo en las atípicas y convertir ese impulso en una curul. El Mono vuelve a confiar en su estrategia preferida: campañas digitales, redes sociales, cadenas masivas en grupos de WhatsApp y un discurso directo que lo ha convertido en un personaje tan controvertido como visible.

Su retorno, sin embargo, no pasa desapercibido. Para algunos sectores políticos, la candidatura es una contradicción frente a su reciente declaración de retiro. Para sus seguidores, es la prueba de que no se rinde. Y para el propio Martínez, es la oportunidad de demostrar que puede ser algo más que una figura ruidosa del debate público local.
Lo cierto es que Miguel Martínez vuelve a escena, y lo hace apostándole a una campaña que pretende llevarlo, ahora sí, al escenario nacional. Su nombre regresa al tablero político con más ruido que antes, y con la promesa de convertir su presencia digital en votos reales.
El Mono quiere volver a jugar. Falta ver si el electorado también quiere volver a apostar por él.
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