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El miedo cerró la Zona Bananera: la gente obedeció la orden de grupo armado y municipio quedó desierto


Un panfleto del autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia paralizó la vida en el municipio. El comercio cerró, las calles quedaron vacías y las autoridades guardan silencio mientras la comunidad se siente abandonada.

El miedo sigue reinando en la Zona Bananera, Magdalena. Desde la noche del viernes, un panfleto firmado por el autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia (EGC) ordenó el cierre total del comercio y la suspensión de todas las actividades. La instrucción fue clara: nadie podía salir de sus casas ni abrir un negocio hasta nuevo aviso.

La reacción fue inmediata. A la mañana siguiente, el municipio parecía detenido en el tiempo. Las calles vacías, las tiendas cerradas y el silencio que cubría los corregimientos de Orihueca, Sevilla y Guacamayal daban la sensación de un pueblo fantasma. Nadie quiso desafiar las amenazas.

“Nos da miedo hasta salir a comprar comida. Uno no sabe si cumplir o no, pero todos tememos que algo pueda pasar”, dijo un habitante de Orihueca que pidió mantener su identidad en reserva.

Todo cerrado

El panfleto circuló en distintos puntos del municipio con mensajes intimidantes dirigidos no solo a la comunidad, sino también a presuntos colaboradores de bandas rivales. En el documento, los autores señalan a alias el Negro y alias Huesito de “traicionar” la estructura criminal y lanzan advertencias a comerciantes y jóvenes, a quienes prohíben circular después de las 10 de la noche bajo amenaza de represalias.

La orden fue acatada al pie de la letra. Las puertas se cerraron, y el transporte de mototaxismo dejó de operar. En la noche, el miedo se hizo aún más evidente: no se escuchaban motos, ni música, ni voces. Solo el sonido lejano del río y el eco de una zozobra que se ha vuelto cotidiana.Ni la Policía ni el Ejército han ofrecido un parte de seguridad, y la alcaldesa del municipio, según los pobladores, no ha dado la cara. “Aquí parece que manda la criminalidad, no el Estado”, afirmó otro residente.

La Zona Bananera, una región golpeada históricamente por la violencia, revive sus peores días. Los homicidios, las extorsiones y las amenazas han regresado con fuerza. En los últimos meses, incluso dentro de las casas se han registrado asesinatos, lo que refuerza la sensación de que no hay refugio posible.

En medio del silencio, los habitantes solo esperan que la calma regrese y que las autoridades actúen. Pero mientras tanto, el miedo —ese viejo conocido— sigue patrullando las calles vacías del municipio.


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