
El hombre de la gorra blanca: la cacería contra el ladrón que tiene azotadas las calles de Santa Marta
Autoridades analizan múltiples videos de cámaras de seguridad para identificar y capturar al presunto responsable de una cadena de atracos armados que ha sembrado miedo en distintos sectores de la ciudad. El caso más indignante ocurrió frente a un colegio, donde un padre y su hijo de seis años fueron derribados para robarlos.
No tiene nombre confirmado, pero toda Santa Marta ya reconoce su imagen. Una gorra blanca, el rostro cubierto por un tapabocas y un revólver apuntando dispuesto a matar. Ese es el retrato repetido una y otra vez en cámaras de seguridad que hoy revisan las autoridades mientras intentan detener al hombre que se convirtió en el rostro más visible de la delincuencia callejera en la ciudad.
Su forma de actuar es siempre la misma: llega en motocicleta junto a un cómplice, ubica a la víctima, la sorprende en segundos y huye antes de que alguien pueda reaccionar.
El robo que desató la indignación
El episodio que encendió la alarma colectiva ocurrió a las afueras de un colegio de Santa Marta. Era plena tarde. Un padre acababa de recoger a su hijo de seis años cuando fue interceptado.
El delincuente descendió armado, los derribó de la motocicleta y apuntó con el arma mientras el niño caía al suelo en medio del pánico. El objetivo era claro: las prendas de oro que llevaba el hombre.
El video, difundido rápidamente en redes sociales, provocó rechazo generalizado. No solo por la violencia del atraco, sino por el escenario: un menor de edad expuesto al terror de un arma de fuego a plena luz del día.
Desde entonces, la presión ciudadana aumentó y las autoridades intensificaron la búsqueda ofreciendo diez millones de cabeza por su identificación y ubicación.
Un patrón repetido
Tras la difusión del primer caso comenzaron a aparecer más grabaciones. Diferentes barrios, distintos horarios, pero el mismo modus operandi.
En cada registro aparece un hombre con gorra y tapabocas, armado con revólver, acompañado por otro sujeto que lo espera en motocicleta. El ataque dura menos de un minuto: intimidación, despojo y fuga inmediata.
Según las investigaciones preliminares, todos los hechos estarían conectados.
Las autoridades trabajan ahora en la recopilación y análisis técnico de los videos para establecer rutas de escape, horarios frecuentes y posibles zonas de operación del sospechoso.
La búsqueda contra reloj
Fuentes policiales confirmaron que las grabaciones están siendo sometidas a procesos de identificación facial, análisis de movilidad y comparación de patrones delictivos para determinar si se trata del mismo individuo en todos los casos.
La hipótesis principal apunta a un delincuente recurrente que habría intensificado su accionar aprovechando la movilidad urbana y la rápida huida en motocicleta.
Mientras avanza la investigación, patrullajes y operativos han sido reforzados en sectores donde se han registrado los atracos.
Una ciudad en alerta
El miedo no nace solo de un robo, sino de la repetición. La sensación entre ciudadanos es que el delincuente aparece en cualquier punto y a cualquier hora.
Padres de familia, comerciantes y conductores aseguran que los videos han cambiado la percepción de seguridad diaria. Salir con objetos de valor, detenerse en semáforos o recoger a los hijos del colegio se ha convertido en un momento de tensión.
La imagen del hombre de gorra blanca dejó de ser un rostro desconocido: ahora es un símbolo del temor urbano.
Y mientras los videos siguen apareciendo y circulando en redes sociales, la ciudad espera una sola escena que aún no llega: la captura.
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