El fervor naranja se toma los pueblos: Margarita Guerra suma apoyos y dice que el pueblo no quiere retroceder
5 de noviembre de 2025|Enterate
En una jornada que reunió a más de dos mil simpatizantes en Puebloviejo, Remolino y Sitionuevo, la candidata de Fuerza Ciudadana, Margarita Guerra, reafirmó su liderazgo y aseguró que los magdalenenses “tienen memoria” y saben quién ha llevado obras y resultados al territorio.
La escena fue elocuente: calles teñidas de naranja, música, abrazos y una marea de simpatizantes ondeando banderas con la fuerza de quien siente pertenencia. Margarita Guerra, sonriente, cercana y con ese tono directo que ha conquistado a los magdalenenses, recorrió los pueblos del departamento y volvió a dejar claro que su mensaje está calando en la gente.
“Nosotros no venimos a prometer, venimos a continuar lo que empezó: un gobierno de obras, de hechos y de dignidad para el pueblo”, dijo Guerra ante una multitud en Remolino, donde cientos la recibieron entre vítores y consignas.
La jornada, que movilizó a más de 2.000 simpatizantes de Fuerza Ciudadana en Puebloviejo, Remolino y Sitionuevo, fue descrita por el equipo de campaña como una muestra del “respaldo popular que crece sin descanso”.
“La gente tiene memoria”
Con un discurso firme, Margarita Guerra recordó que después de décadas de abandono, el Magdalena empezó a ver transformaciones tangibles durante los gobiernos del movimiento Fuerza Ciudadana. Mencionó acueductos en zonas rurales, hospitales modernizados, vías terciarias rehabilitadas, escuelas reconstruidas, programas sociales, maquinaria amarilla y becas para jóvenes.
“Eso no es discurso, son obras. Y la gente lo sabe. Por eso nos acompaña. Porque no quiere volver atrás”, señaló, mientras los asistentes coreaban su nombre.
En los pueblos que visitó, los testimonios fueron similares. Campesinos, madres cabeza de hogar y jóvenes universitarios coincidieron en que los proyectos impulsados por Fuerza Ciudadana han marcado una diferencia en sus comunidades.
La estrategia del contacto directo
A diferencia de otros actos políticos donde predominan los escenarios cerrados o los discursos de tarima, Margarita Guerra ha optado por un contacto más directo, cara a cara con la gente. En los parques, en los mercados o en las calles, escucha, saluda y conversa. Ese estilo —que recuerda al de los primeros recorridos de Carlos Caicedo— parece estarle dando resultado.
“Muchos no la conocían, pero basta verla hablar para entender por qué ha crecido tanto su apoyo”, comentan en los municipios.
El 23 de noviembre, cita en las urnas
El mensaje que deja cada recorrido es uno: el pueblo no quiere retroceder. En palabras de Guerra, “los magdalenenses saben quién les cumplió y quién solo prometió”. Por eso, asegura, no se trata de triunfalismo, sino de confianza en el trabajo hecho y en la continuidad de un modelo de gobierno que ha puesto la gestión social en el centro.
El próximo 23 de noviembre, las urnas del Magdalena serán el termómetro de esa confianza. Por ahora, los recorridos de Margarita Guerra confirman que el color naranja sigue vivo, y que en los pueblos, el respaldo no se pide: se siente.