El dólar sigue cayendo y el peso se consolida como una de las monedas más fuertes de América


El dólar terminó el año alrededor de los 3.770 pesos en Colombia, fortaleciendo la moneda local y dando un respiro al bolsillo, aunque con advertencias de mayor volatilidad para 2026.

El 2025 se va con un mensaje claro del mercado: el peso colombiano ganó terreno y el dólar cedió. La moneda estadounidense cerró el último día del año cerca de los 3.770 pesos, una cifra que no se veía desde hace meses y que marca un cierre favorable para la economía, justo cuando el país despide un año de alta presión cambiaria.

Cuando faltaban pocas horas para que terminara el año, el dólar volvió a ser protagonista en Colombia, pero esta vez por su caída. Durante la jornada del 31 de diciembre, la divisa estadounidense retrocedió hasta ubicarse en niveles cercanos a los 3.770 pesos, generando alivio entre comerciantes, empresarios y ciudadanos que han sentido el impacto del tipo de cambio en los precios y el costo de vida.

El movimiento no pasó desapercibido. A lo largo del día, el comportamiento del dólar fue seguido con atención por sectores que dependen de importaciones, combustibles y bienes dolarizados. Para muchos, el cierre a la baja se traduce en una señal positiva tras meses de incertidumbre y fluctuaciones marcadas en el mercado cambiario.

Detrás del fortalecimiento del peso hay varios factores. La mayor estabilidad de los mercados internacionales en las últimas semanas, el buen desempeño de los precios del petróleo —clave para la economía colombiana— y una percepción de mayor confianza por parte de los inversionistas jugaron a favor de la moneda local. Esa combinación permitió que el peso se ubicara entre las monedas con mejor comportamiento en América durante el cierre de 2025.

Analistas del mercado coinciden en que el resultado deja un balance favorable. Hablan de un cierre positivo para la economía colombiana y de un arranque de 2026 con algo más de calma en el frente cambiario. Sin embargo, advierten que el alivio no debe interpretarse como una garantía de estabilidad prolongada.

El panorama para el próximo año aparece más exigente. Las proyecciones indican que en 2026 el dólar podría volver a moverse entre los 4.000 y 4.100 pesos, impulsado por factores externos como las tensiones geopolíticas, los cambios en la política monetaria de Estados Unidos y el ambiente electoral en Colombia, que históricamente genera nerviosismo en los mercados.

En América Latina, el comportamiento fue mixto. Varias monedas se fortalecieron frente a un dólar menos dominante a nivel global, aunque persisten problemas estructurales en algunas economías. En países como Argentina, la moneda local continuó perdiendo valor, golpeada por una crisis prolongada y fuertes presiones fiscales.

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Durante 2025, el pulso del dólar en la región también estuvo marcado por el buen desempeño de materias primas como el petróleo y el cobre, que favorecieron a los países exportadores, y por el contexto político, con elecciones y procesos de reformas que influyeron en la estabilidad cambiaria.

“Entre los elementos que más contribuyeron a un escenario robusto para las monedas de la región está la política monetaria de EE. UU. y sus planes expansivos”, explicó un analista de GH Trading.

Así, el año se despide con un dólar a la baja y un peso fortalecido. Un cierre que le da oxígeno al bolsillo de los colombianos, pero que deja claro que el 2026 llegará con retos, volatilidad y un mercado cambiario que seguirá marcando el pulso de la economía.


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