El día que Luis Miguel recibió del alcalde Pinedo lo que pidió con el corazón: una casa digna para vivir
8 de enero de 2026|Enterate
Carlos Pinedo cumplió el compromiso que había hecho con este joven con discapacidad cognitiva del barrio Timayui, y le entregó una vivienda adecuada para vivir con dignidad junto a su madre, dejando atrás años de precariedad en una casa construida con tablas.
Luis Miguel vivía en una casa que no protegía del sol ni de la lluvia. Eran tablas sostenidas como podían, un techo frágil y una rutina marcada por la carencia. Esa fue la realidad que el alcalde Carlos Pinedo conoció de primera mano y ante la cual asumió un compromiso directo: darle una vivienda digna. Esta semana, en el mismo barrio donde nació la promesa, el mandatario regresó para cumplirla.
Acompañado de su esposa, Bleidis Pérez, el alcalde llegó a Timayui no con ayudas simbólicas, sino con una casa terminada, diseñada para que Luis Miguel pudiera vivir con comodidad pese a su discapacidad cognitiva. La escena fue íntima y contundente: una familia que dejaba atrás la incertidumbre y entraba, por primera vez, a un hogar seguro.
“Conocí su historia, sus ganas de superación y le dije que le iba a dar su casa y aquí le estoy cumpliendo”, expresó Pinedo durante la entrega, mientras Luis Miguel recorría las habitaciones sin poder ocultar la emoción. Para él, el logro no era solo personal. Era la posibilidad de cumplirle a su madre un anhelo que parecía imposible.
“Siempre he buscado trabajar para darle una casa. Ahora la tiene”, dijo el joven, con la voz quebrada.
“Estoy muy feliz, es un sueño hecho realidad. No tengo palabras para agradecer recibir esta casa donde viviré con mi mamá”.
El alcalde, visiblemente conmovido, aseguró que este tipo de acciones hacen parte del enfoque social de su administración.
“Como a él, estamos trabajando para cumplirle a todos los samarios, transformando esta ciudad”, afirmó.
Más tarde, el mandatario resumió el momento en sus redes sociales con un mensaje directo: donde antes había tablas, hoy hay seguridad; donde había carencias, hoy hay un hogar. En Timayui, esa frase se volvió concreta. Ya no es promesa. Es una casa con futuro.