
Donde antes no había escuela, hoy hay universidad: el Magdalena empieza a saldar su deuda educativa
Los campus universitarios subregionales en El Banco y Plato ya impactan a mil estudiantes y marcan un cambio histórico en el acceso a la educación superior en el sur del Magdalena, tras décadas de rezago.
Durante años, estudiar más allá de la primaria fue un privilegio lejano para cientos de familias del sur del Magdalena. Hoy, esa realidad comienza a cambiar con la entrada en funcionamiento de los campus universitarios en El Banco y Plato, una infraestructura que rompe con generaciones de abandono educativo.
El impacto ya es visible. Mil estudiantes han comenzado su formación profesional sin salir de sus territorios, algo que hace apenas unos años parecía imposible.
“Nuestro tiempo pasó, el de ellos apenas comienza”
Santiago Durán, de 80 años, lo dice sin rodeos. En su época, estudiar era un reto que implicaba salir de la vereda, cruzar distancias y muchas veces abandonar el intento.
“Para hacer quinto de primaria había que irse a otro corregimiento. Eso no era para todos. Hoy es distinto, pero ya nuestro tiempo pasó. Ahora les toca a nuestros nietos”, afirma.
Su voz resume el contraste entre dos generaciones: una que creció sin oportunidades y otra que empieza a tenerlas frente a su casa.
Mil familias que rompen el ciclo
En Plato, el cambio también se siente. Al menos mil familias han visto a sus hijos iniciar una carrera profesional sin migrar, sin romper su entorno y sin asumir costos que antes hacían inviable estudiar.
La educación dejó de ser un proyecto frustrado para convertirse en una posibilidad concreta.
El acceso local está evitando la deserción, reduciendo barreras económicas y acercando la universidad a territorios históricamente excluidos.
Infraestructura que cambia el mapa educativo
Los campus no son promesas en papel. Son espacios en funcionamiento con 40 aulas, biblioteca, auditorio, zonas deportivas, áreas tecnológicas y sistemas de energía autosostenible mediante paneles solares.
Cada uno tiene capacidad para 4.500 estudiantes y actualmente ofrece más de 100 programas académicos en alianza con 11 universidades acreditadas de alta calidad.
El modelo no solo amplía cobertura, también eleva el nivel de la oferta educativa en regiones donde antes no existía.
Una red que se expande en el departamento
A los campus de El Banco y Plato se suma uno en construcción en Ciénaga, proyectado para atender la zona norte del Magdalena. Además, ya están diseñados los de Aracataca, Santa Ana y Buritaca, este último en Santa Marta.
El objetivo es claro: descentralizar la educación superior y llevarla a donde históricamente no llegaba.
Del abandono a la oportunidad
Durante décadas, el acceso a la universidad en el Magdalena estuvo condicionado por la geografía y la falta de inversión. Hoy, esa barrera empieza a ceder.
Lo que antes era un discurso político repetido, ahora se traduce en aulas llenas, estudiantes matriculados y familias que ven por primera vez a un hijo ingresar a la educación superior.
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