Dispararon al cielo para despedir a un muerto y terminaron matando a una niña: tragedia durante sepelio wayúu


Una menor murió y otra permanece gravemente herida tras disparos al aire realizados durante un sepelio en la comunidad wayúu de Sireumatshi, en la vía Riohacha–Maicao. El hecho, grabado en video, convirtió una ceremonia ancestral en una escena de pánico.

El funeral ya tenía un muerto. Terminó con dos. En medio de las honras fúnebres realizadas en la comunidad wayúu de Sireumatshi, alguien decidió disparar al aire como parte de la despedida. Fueron al menos cinco detonaciones. Segundos después, una niña cayó al suelo frente a todos. La música se detuvo. Los gritos reemplazaron los cantos. El ritual se convirtió en tragedia.

La menor fue alcanzada por una bala que, tras ser disparada hacia el cielo, regresó con fuerza mortal. Fue trasladada de urgencia a un centro asistencial, ingresó a cirugía y médicos intentaron salvarle la vida. Horas más tarde murió.

Otra niña también resultó herida. El proyectil impactó su rostro y debió ser remitida de emergencia a Barranquilla, donde permanece bajo atención especializada en estado delicado.

Todo ocurrió en Sireumatshi, comunidad ubicada sobre el corredor vial que conecta Riohacha con Maicao, territorio de profundas tradiciones culturales dentro del pueblo wayúu. Allí, entre mariachis, cantos y decenas de asistentes que acompañaban el último adiós a un fallecido, los disparos fueron asumidos por algunos como un gesto simbólico de despedida.

Pero las balas no desaparecen. Caen. Y esta vez cayeron sobre niñas.

Los videos que hoy circulan en redes sociales registran el instante exacto en que la tragedia se desata. Tras el primer disparo, una menor vestida de blanco se desploma. La multitud entra en confusión. Personas corren sin entender qué ocurrió. Otros intentan auxiliarla mientras el miedo reemplaza cualquier acto ceremonial.

Lo que debía ser un momento de respeto espiritual terminó convertido en una escena de desesperación colectiva.

Para el pueblo wayúu, las honras fúnebres representan mucho más que un sepelio. Son actos profundamente ligados a la cosmovisión, al tránsito espiritual y al vínculo con los ancestros. La despedida es un espacio sagrado. Sin embargo, la presencia de armas cambió el panorama en cuestión de segundos.

Horas después, la comunidad volvió a reunirse. Esta vez para despedir a la niña que murió por la imprudencia humana. Dos funerales en menos de un día. Dos silencios distintos. Un mismo dolor.

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Es una tragedia que enluta no solo a una familia, sino a toda la nación wayúu. Una vida inocente se apaga por el uso irresponsable de armas en espacios que deben ser de paz”, expresaron líderes de la comunidad tras conocerse la muerte de la menor.


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