“Destruyó una familia”: el grito de la esposa de José Puentes, el fotógrafo que lucha por vivir tras brutal accidente


El reportero gráfico permanece en estado crítico tras ser arrollado por un taxi en la Troncal del Caribe. Su familia denuncia abandono del conductor y exige respuestas mientras amigos y conocidos se une en una velatón frente a la Clínica Bahía.

A las seis de la tarde de este martes, el silencio frente a la Clínica Bahía se rompió con oraciones y voces de denuncias. Decenas de personas encendieron velas por José Luis Puentes, el fotógrafo que hoy lucha por su vida en una cama de cuidados intensivos.

José Puentes, de 60 años, permanece en estado crítico desde el sábado, cuando fue embestido por un taxi mientras se movilizaba en motocicleta por la Troncal del Caribe, cerca de la estación de servicio Zuca. Desde entonces, su condición es grave. Los golpes en la cabeza mantienen su vida en una línea frágil.

Los médicos no han dado esperanza.

“Destruyó una familia”

En medio de la velatón, su esposa habló para hacer un reclamo atravesado por el dolor.

Mis hijos y yo quedamos totalmente desamparados”, dijo, sin soltar la mirada del edificio donde su esposo pelea por seguir vivo.

José no solo es un fotógrafo reconocido en Santa Marta. Es el sustento de su hogar. El hombre que levantó a su familia con su trabajo detrás de una cámara.

Destruyó una familia”, repitió, señalando al conductor del taxi que lo arrolló.

La denuncia es directa: el taxista, identificado como Deivi Ortiz, lo embistió y huyó sin prestarle auxilio. Minutos que hoy pesan. Minutos que pudieron marcar la diferencia.

Un accidente que deja más preguntas que respuestas

El vehículo involucrado, un taxi tipo “zapatico” de placas TZT-850, pertenece a Gilberto Acevedo. Según la familia, ni el conductor ni el propietario han asumido responsabilidad.

La indignación crece por las versiones contradictorias y por lo que consideran una actitud evasiva.

“Tenemos testigos, fotos y videos de lo que realmente pasó”, aseguró la familia.

Relatan que el taxi iba a exceso de velocidad y que, en una maniobra imprudente, terminó arrollando a Puentes. Después, lo abandonó.

El impacto no terminó en la vía. Continuó en la clínica.

José fue atendido inicialmente con el seguro de su motocicleta. Cuando se agotó, la atención pasó a cobertura de la ARL. Del otro lado, dicen, no ha habido respaldo.

La respuesta que recibieron del dueño del vehículo, según su esposa, fue dura: “Hagan lo que quieran, yo tengo mis abogados”.

Una ciudad que responde

José Puentes no es un desconocido. Durante años ha registrado la vida de Santa Marta desde el lente de su cámara. Su trabajo lo convirtió en un rostro cercano para colegas, medios y comunidades.

Por eso, la velatón no fue pequeña.

Vecinos, periodistas, amigos y ciudadanos llegaron con velas en las manos. Hubo oraciones, abrazos y una petición repetida: que sobreviva.

Cada vela encendida fue también una exigencia.

La lucha en dos frentes

Mientras José pelea en la Unidad de Cuidados Intensivos, su familia enfrenta otra batalla: la justicia.

Piden que el caso no quede en silencio, que las autoridades actúen, que se establezcan responsabilidades y que el conductor responda por lo ocurrido.

También cargan con otra realidad: la incertidumbre económica. La ausencia del hombre que sostenía el hogar ya se siente.

Desde el sábado, su esposa no duerme. No deja de llorar. Se sostiene en una idea que repite como única salida: Un milagro.

Entre la vida y la responsabilidad

La velatón terminó, pero la espera continúa.

Adentro, en una habitación vigilada por máquinas, José Puentes sigue luchando.

Afuera, su familia no se mueve. Entre la fe y la indignación, resisten.

Porque para ellos, esta historia no es solo un accidente.

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Es una vida al límite… y una deuda que alguien tendrá que pagar.


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