Después de 50 años, la humanidad vuelve a la Luna con la misión Artemis II


La NASA ejecuta Artemis II, la primera misión tripulada hacia la Luna en más de 50 años, con un viaje de 10 días que pondrá a prueba tecnología clave, abrirá el camino para futuros alunizajes y marcará el inicio de una nueva etapa en la exploración espacial con miras a establecer presencia humana permanente en el satélite.

La NASA marcará un nuevo capítulo en la historia: el regreso de astronautas a las proximidades de la Luna tras más de medio siglo, con el inminente despegue de la misión Artemis II desde el Centro Espacial Kennedy.

Los cuatro tripulantesReid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen— se desplazarán dentro de la cápsula Orion, ubicada en la cima del potente cohete SLS, una estructura de más de 90 metros de altura diseñada para llevarlos más allá de la órbita terrestre.

Minutos antes de ingresar, los astronautas hicieron una última parada en la Sala Blanca, donde cumplieron una tradición inédita para este tipo de misión: firmar la pared antes de abordar. Luego, uno a uno, ingresaron a la nave, se ajustaron los cinturones y quedaron listos para un viaje que no solo representa un reto técnico, sino un salto histórico para la humanidad.

El plan de vuelo está cuidadosamente diseñado. Orion abandonará la órbita terrestre baja para ascender a una órbita más alta, mientras el cohete libera sus etapas. Posteriormente, la tripulación realizará maniobras de prueba, incluyendo una demostración de acoplamiento, antes de ejecutar la llamada inyección translunar, el encendido clave que los impulsará hacia la Luna.

Durante los 10 días de misión, la nave rodeará el satélite a una distancia aproximada de 7.000 kilómetros. Desde allí, los astronautas capturarán imágenes y videos, mientras experimentan uno de los momentos más complejos del viaje: una interrupción total de comunicaciones con la Tierra durante unos 40 minutos, al pasar por el lado oculto de la Luna.

Días antes del lanzamiento, en medio de entrevistas previas, una periodista les preguntó a los astronautas qué sentían al mirar la Luna ya no como un objeto lejano, sino como el destino inmediato de su viaje. Christina Koch respondió que espera que esta misión marque “el comienzo de una nueva era”, en la que cualquier persona desde la Tierra pueda verla como un lugar alcanzable. Incluso, dejó una idea que resume el espíritu del programa: convertir la Luna en un destino asequible para la humanidad.

En esa misma línea, la NASA proyecta que este vuelo sea la antesala de un objetivo mayor: llevar nuevamente astronautas a la superficie lunar hacia el año 2028, como parte de un plan que busca consolidar presencia humana sostenida y dar paso a lo que ya se perfila como una futura economía lunar.

Horas antes del lanzamiento, el ambiente combinaba concentración y humanidad. En el edificio de operaciones, los astronautas fueron vistos jugando a las cartas, una práctica común para liberar tensión tras años de preparación.

Creo que lo fundamental es decir: ‘Oye, vamos a relajarnos. Llevamos dos años entrenando”, dijo el exastronauta Jerry Linenger. Pero esa calma se transforma al salir: el contacto con sus familias y el peso del momento los lleva a enfocarse plenamente en la misión.

En medio de la expectativa global, el expresidente Donald Trump envió un mensaje de respaldo cargado de tono patriótico.

“Estamos GANANDO, en el espacio, en la Tierra y en todas partes: económica, militarmente y ahora, MÁS ALLÁ DE LAS ESTRELLAS. ¡Nadie se nos acerca! Estados Unidos no solo compite, DOMINA, y el mundo entero nos observa. ¡Que Dios bendiga a nuestros increíbles astronautas, que Dios bendiga a la NASA y que Dios bendiga a la nación más grande que jamás haya existido, los Estados Unidos de América!”, declaró Trump.

Más allá del discurso político, Artemis II es vista como un paso firme hacia el futuro. La misión no aterrizará en la Luna, pero sí probará todos los sistemas necesarios para futuras expediciones tripuladas.

La agencia espacial busca con este programa no solo regresar, sino establecer una presencia permanente en el satélite en los próximos años.

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La mirada ya no es la misma. Como expresó Christina Koch días atrás, la intención es que la Luna deje de ser un objeto distante y se convierta en un destino alcanzable.


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