De la tensión a la integración: el roce entre Santa Marta y Cartagena que terminó impulsando la ‘Ruta Caribe’


Un comentario en medio de un recorrido oficial desató tensiones entre mandatarios del Caribe. Lo que comenzó como un reclamo público terminó convirtiéndose en una apuesta regional: la creación de una estrategia conjunta para fortalecer el turismo entre Santa Marta, Cartagena y Barranquilla.

Todo comenzó en Santa Marta, durante un recorrido del alcalde Carlos Pinedo Cuello por las playas en plena temporada turística. En medio del acompañamiento institucional, uno de los que lo acompañaban —Jorge Felipe Lastra— lanzó una frase que rápidamente cruzó fronteras locales.

Aseguró que “los cartageneros siempre hacían propaganda negativa” contra Santa Marta.

El comentario no pasó desapercibido. En cuestión de horas, llegó la respuesta desde Cartagena.

El alcalde Dumek Turbay reaccionó públicamente, exigiendo claridad y respaldo frente a la afirmación:

“aquí lo más correcto sería que el señor Jorge Lastra aclarara y respaldara con pruebas eso de que ‘los cartageneros siempre nos hacen propaganda negativa’. ¿Quiénes son esos cartageneros y cuál es la propaganda negativa?”

La respuesta no solo cuestionaba la generalización, también dejaba un mensaje que buscaba evitar discursos que puedan fracturar la relación entre ciudades claves del Caribe.

La tensión: turismo, reputación y denuncias

Detrás del cruce de declaraciones había un tema más profundo: la reputación turística.

El alcalde Carlos Pinedo había expresado su molestia por publicaciones de medios de otras ciudades que, según él, estaban afectando la imagen de Santa Marta. Entre esas versiones, una particularmente delicada: que los turistas estarían financiando estructuras de extorsión al visitar la capital del Magdalena.

Una afirmación que el mandatario calificó como dañina y sin sustento.

“Procederemos jurídicamente contra quienes, sin pruebas y con mala intención, buscan empañar la imagen de Santa Marta”, advirtió.

La discusión dejó al descubierto una preocupación compartida: cómo se construye —o se destruye— la percepción de los destinos turísticos en el Caribe colombiano.

El giro: de la confrontación al mensaje de unidad

Lo que pudo escalar como un conflicto regional tomó otro rumbo. Carlos Pinedo respondió en tono conciliador al alcalde de Cartagena:

“Debemos actuar unidos y en bloque, ese es el camino al éxito de nuestras regiones. En Santa Marta no promovemos divisiones. Creemos en el respeto y en el trabajo conjunto entre ciudades hermanas”.

La respuesta desactivó la tensión y abrió la puerta a un nuevo escenario.

Dumek Turbay, lejos de insistir en la polémica, reforzó la idea de integración: “Cartagena, Barranquilla y Santa Marta no se excluyen como destino, se complementan”.

Ese fue el punto que marcó la diferencia: el discurso dejó de ser defensivo y pasó a ser estratégico.

El nacimiento de una iniciativa regional

Del intercambio público en la red X surgió una propuesta concreta.

El alcalde de Cartagena reveló que ya se viene estructurando una estrategia conjunta denominada: “La Ruta Caribe”.

Se trata de una iniciativa que busca articular a las principales ciudades turísticas del norte del país bajo una misma visión de promoción y desarrollo.

“Hay que trabajar en bloque, unidos por el fortalecimiento en la gestión de nuestros destinos turísticos”, afirmó Turbay.

La propuesta contempla la creación de una instancia institucional: el Bureau Caribe, que serviría como plataforma de coordinación entre gobiernos, gremios y actores del sector.

Desde Santa Marta, el respaldo fue inmediato.

El secretario de Movilidad, Fidel Castro Tapia, reforzó la línea de trabajo conjunto:

“Coincide con la línea de unidad del alcalde. Hoy trabajamos con apoyo de todos los sectores. La bienvenida a los visitantes en esta temporada se hizo con gremios y comunidad”.

El mensaje apunta a algo más amplio que una simple alianza política: una articulación real entre sector público, privado y comunidad.

Lo ocurrido dejó una lección clara: las diferencias, cuando se gestionan con liderazgo, pueden transformarse en oportunidades.

El Caribe colombiano enfrenta retos comunes: seguridad, informalidad, reputación internacional y competitividad frente a otros destinos.

La “Ruta Caribe” aparece como una respuesta a esa realidad.

No se trata solo de promocionar playas o ciudades, sino de vender una región integrada, con experiencias complementarias y una narrativa compartida.

Lo que viene

El propio Carlos Pinedo dejó abierta la puerta para concretar la iniciativa: “Pronto nos vemos para articular trabajo conjunto por nuestra Región Caribe”.

Ahora, el desafío será pasar del discurso a la ejecución.

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Porque lo que comenzó como un comentario polémico terminó evidenciando algo más grande: que el futuro del turismo en el Caribe colombiano depende menos de competir entre sí y más de aprender a venderse juntos.


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