
De informante de las autoridades a objetivo de Abelardo: el giro en la historia de alias ‘Pinocho’
El ex vocero de Paz habría entregado información sobre grupos armados y pidió documentos sobre posibles recompensas a su nombre. Hoy, el Gobierno lo busca como señalado cabecilla de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada. No está probado que haya recibido esos pagos.
Fredy Castillo Carrillo, alias ‘Pinocho’, pasó de entregar presuntamente información sobre grupos armados a ser uno de los hombres más buscados por el Gobierno de Abelardo De la Espriella. En medio de la ofensiva contra las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), su pasado como posible colaborador de las autoridades salió a la luz por unas tutelas que él mismo presentó.
Los documentos, citados por la Unidad Investigativa de EL TIEMPO, muestran que Castillo Carrillo pidió acceso a las denuncias que habría suministrado contra estructuras ilegales. También quiso saber si la Policía había ordenado pagos de recompensas a su nombre. Hoy, el presidente lo señala públicamente como objetivo de las autoridades.
La información que habría entregado
Una de las tutelas fue presentada contra la Unidad Nacional de Protección (UNP). ‘Pinocho’ solicitó copia del expediente que contenía denuncias entregadas, según su propia petición, contra grupos al margen de la ley. Esos datos habrían sustentado su inclusión como sujeto de protección en 2016.
Su recorrido ya estaba ligado al entorno paramilitar de Hernán Giraldo y al narcotráfico. Tras ser extraditado a Estados Unidos, regresó a Colombia en 2011 y se acogió a Justicia y Paz. Más adelante se trasladó a España, desde donde fue extraditado a Colombia en 2021 para responder por procesos judiciales.
La pregunta por el dinero
Castillo Carrillo también acudió a una tutela contra la Dirección de Antinarcóticos de la Policía. Quería que le certificaran si en 2020 y 2025 se habían ordenado pagos de recompensas a su nombre, con sus respectivas fechas y montos. Según el fallo citado en la investigación, pretendía presentar esa información ante una fiscalía de Extinción de Dominio que adelantaba un proceso en su contra. Su solicitud no prosperó.
Ese documento deja una precisión necesaria: preguntar por recompensas no demuestra que las haya cobrado. Los papeles conocidos tampoco permiten establecer qué información entregó, cuánto pudieron valer esos datos o qué uso les dieron las autoridades.
Ahora lo buscan
El hombre que pidió documentos sobre su presunta colaboración con el Estado es ahora señalado como cabecilla de las ACSN. De la Espriella lo ha mencionado entre los objetivos de la ofensiva contra esa estructura, y el Gobierno autorizó hacer efectiva su extradición a Estados Unidos; Castillo Carrillo permanece prófugo.
Su historia abre una pregunta que todavía no responden los documentos publicados: cómo fue la relación de ‘Pinocho’ con las autoridades mientras avanzaban las investigaciones en su contra. Por ahora, lo comprobable es el contraste: antes reclamaba acceso a expedientes sobre información que decía haber entregado; hoy el Gobierno ordena buscarlo.
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