De basurero a playa recuperada: alcaldía retiró 2.300 metros cúbicos de desechos de la arena de Los Cocos


Tras 18 días de operación ininterrumpida, la Alcaldía de Santa Marta intervino 700 metros de litoral afectados por el frente frío y retiró toneladas de residuos, llantas y material contaminante que habían convertido la playa Los Cocos en un foco ambiental crítico.

La playa Los Cocos dejó de ser paisaje turístico para convertirse, durante semanas, en una postal incómoda: basura acumulada, llantas enterradas, madera arrastrada por la corriente y plásticos flotando donde antes caminaban, samarios, turistas y deportistas. El mar devolvió todo lo que la ciudad había olvidado, y la emergencia climática terminó por exponerlo sin filtros.

Hoy, después de 18 días de trabajo continuo, ese escenario fue revertido.

La Alcaldía de Santa Marta anunció la recuperación total del sector tras retirar más de 2.300 metros cúbicos de residuos, una intervención que buscó rescatar uno de los puntos más emblemáticos de la bahía, golpeado severamente por el reciente frente frío.

La operación no fue menor: durante casi tres semanas maquinaria, operarios y equipos técnicos trabajaron sin pausa sobre los 700 metros lineales comprendidos entre la desembocadura del río Manzanares y la Marina, donde la acumulación de desechos alcanzó niveles críticos.

El mar convertido en un depósito de basura

El frente frío no solo trajo oleaje y lluvias. También arrastró hacia la orilla toneladas de icopor, plásticos, troncos y residuos sólidos de todo tipo que terminaron sepultando la arena. La playa quedó prácticamente inutilizable y el ecosistema marino comenzó a resentir el impacto.

El diagnóstico fue contundente: la bahía estaba bajo presión ambiental.

Según el reporte oficial, del total retirado 1.718 metros cúbicos correspondían a material no aprovechable, mientras que 560 metros cúbicos eran madera y material vegetal acumulado por la fuerza del mar. A esto se sumaron 38 metros cúbicos de material reciclado recuperado durante las jornadas.

Pero uno de los hallazgos más impactantes ocurrió a mitad de la operación: 136 llantas de vehículos y motocicletas fueron extraídas de la arena, muchas de ellas enterradas bajo la orilla, evidencia de años de contaminación acumulada.

“Trabajamos sin descanso por más de dos semanas para intervenir completamente la zona y retirar los residuos que amenazaban nuestra bahía”, explicó Carlos Jaramillo, secretario de Desarrollo Económico y Competitividad, al entregar el balance final.

Una operación conjunta contra la contaminación

La recuperación de Los Cocos movilizó un frente institucional y privado pocas veces visto en una jornada ambiental local. Participaron entidades como Atesa, Essmar, Ejército Nacional, Policía Metropolitana, además de empresas privadas, fundaciones ambientales y cooperativas de reciclaje.

El objetivo era uno solo: devolverle la playa a la ciudad antes de que el daño ambiental y económico fuera irreversible.

La intervención forma parte de la hoja de ruta ambiental impulsada por la administración del alcalde Carlos Pinedo Cuello, enfocada en recuperar activos naturales estratégicos afectados por emergencias climáticas y malas prácticas ciudadanas.

El regreso de la vida a la playa

La señal más visible de la recuperación llegó el 21 de febrero. Donde días atrás había montañas de residuos, ahora volvieron los deportistas.

Más de 100 personas participaron en una jornada recreodeportiva organizada por la Alcaldía y el Inred, utilizando nuevamente la playa para fútbol, voleibol, ultimate y rugby. La escena marcó simbólicamente la reapertura del espacio público.

La arena volvió a ser cancha y no vertedero.

El reto que sigue: no volver atrás

Aunque la limpieza terminó, la advertencia de la administración distrital es clara: la recuperación puede ser temporal si no cambia el comportamiento ciudadano.

Las autoridades insistieron en que mantener limpias las playas depende tanto de la gestión institucional como de la cultura ambiental colectiva. Cada residuo mal dispuesto termina, tarde o temprano, regresando al mar.

Porque lo ocurrido en Los Cocos dejó una lección incómoda: el océano no desaparece la basura, solo la devuelve.

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Y esta vez, Santa Marta tuvo que enfrentarla de frente.


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