
Cumbre CELAC-UE: ausencias, tensiones y el peso de Estados Unidos en el encuentro de Santa Marta
Varios jefes de Estado evitaron asistir a la cita birregional para no incomodar a Washington. En medio de sanciones, presiones y despliegues militares en el Caribe, la cumbre que lidera Gustavo Petro se convierte en un termómetro del nuevo orden diplomático.
La Cumbre CELAC-Unión Europea, que se realizará en Santa Marta, nació con la promesa de unir dos regiones y terminó convertida en un espejo de las fracturas geopolíticas del momento. Lo que debía ser una cita histórica entre América Latina y Europa para fortalecer la cooperación, se verá empañada por ausencias de peso y silencios diplomáticos que evidencian la influencia de Estados Unidos en la agenda global.
Desde Bruselas, París y Berlín llegaron las confirmaciones que marcaron el tono de la cumbre.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el presidente francés, Emmanuel Macron; y el canciller alemán, Friedrich Merz, no asistirán al encuentro en Santa Marta. Las razones oficiales hablan de “compromisos de agenda” y “limitada participación de otros jefes de Estado”. Pero detrás de esos comunicados formales, diplomáticos reconocen un mensaje más profundo: la incomodidad frente a los temas que se debatirán en la cumbre, especialmente las denuncias de violaciones a la soberanía cometidas durante el gobierno de Donald Trump.
Para evitar un quiebre en la relación, Bruselas delegó la representación en Kaja Kallas, alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, quien llega a Santa Marta con la misión de mantener encendida la cooperación birregional.
“En un momento de desafíos geopolíticos, la cumbre confirma la importancia del vínculo entre la UE y la Celac”,
declaró un portavoz europeo intentando restar dramatismo a las ausencias. Pero la tensión ya estaba instalada.
Presión de Washington y diplomacia en alerta
Según el Financial Times, las sanciones impuestas por Estados Unidos al presidente Gustavo Petro influyeron directamente en la baja asistencia de líderes europeos.
El mandatario colombiano fue incluido en la lista de Nacionales Especialmente Designados (SDN) de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac), tras señalamientos hechos por Donald Trump, quien lo vinculó presuntamente con redes del narcotráfico.
El medio británico advierte que varios diplomáticos europeos optaron por la prudencia para no generar roces con Washington, temerosos de afectar el acuerdo comercial transatlántico alcanzado este año.
A ello se suma el reciente despliegue militar estadounidense en el Caribe y el Pacífico, lo que ha intensificado la percepción de control político y económico sobre la región.
“Lo que está ocurriendo en el Caribe es muy complejo”, afirmó un funcionario latinoamericano que pidió reserva.
“Nadie quiere verse en el fuego cruzado entre Washington y los nuevos liderazgos progresistas de la región”.
Los que vienen y los que no: una cumbre a media sala
A pesar del ambiente tenso, la Cancillería colombiana confirmó la asistencia de varios líderes clave: Pedro Sánchez (España), Luís Montenegro (Portugal), Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) y Yamandú Orsi Martínez (Uruguay), además de representantes de Finlandia, Croacia, República Checa y Belice.
Otros, sin embargo, optaron por no venir. Entre ellos, Claudia Sheinbaum (México), Gabriel Boric (Chile), Javier Milei (Argentina) y José Jerí (Perú), cuyos gobiernos adujeron “agenda interna” o “falta de consenso político”.
La lista de ausencias pesa, y la lectura política es inevitable: la cumbre refleja las divisiones ideológicas y los nuevos alineamientos del continente.
Petro: “Fuerzas ajenas quieren que esta cumbre fracase”
En medio de las críticas, Gustavo Petro defendió la realización del encuentro y cuestionó los intereses que intentan debilitarlo.
“Fuerzas ajenas a la paz de América han querido que la cumbre fracase. En la nueva geopolítica fósil y antidemocrática, se busca que los pueblos libres no se junten”, escribió en su cuenta de X.
El mandatario colombiano, que ejerce la presidencia pro tempore de la CELAC, busca proyectar el evento como una respuesta a las presiones externas y una reafirmación de la independencia política del bloque latinoamericano.
Una cumbre en medio del ruido global
Los temas de la agenda oficial son tan ambiciosos como complejos: multilateralismo, transición ecológica y digital, inversión sostenible y cooperación contra el crimen transnacional.
Pero, en la práctica, la discusión gira en torno a una pregunta central: ¿hasta dónde puede América Latina tomar decisiones sin el visto bueno de Washington?
El embajador de la Unión Europea en Colombia, François Roudié, pidió concentrarse en lo esencial:
“Espero que esta cumbre se enfoque en fortalecer la relación entre los pueblos. Eso es lo que debe prevalecer”.
Por su parte, el canciller Luis Gilberto Murillo aseguró que Colombia está lista para recibir a las delegaciones. “Santa Marta será por unos días el epicentro político de dos continentes”, afirmó.
En ese contexto, Santa Marta se convierte en el escenario simbólico de un pulso mayor: el de una región que intenta definir su autonomía frente a Estados Unidos y reafirmar sus lazos con Europa, en medio de sanciones, despliegues militares y un clima global de desconfianza.
PAUTE
AQUÍ
420 px x 450 px
INFO AQUÍ
