
Consignar dinero se volvió una trampa en Santa Marta: periodista fue atracada tras salir de corresponsal bancario
Autoridades investigan si algunos corresponsales estarían filtrando información a delincuentes que esperan a sus víctimas apenas salen de realizar movimientos financieros. El caso de la periodista Hellen Lara encendió las alarmas.
Ir a consignar dinero ya no es un trámite cotidiano en Santa Marta. Puede convertirse en una trampa con graves consecuencias para el usuario.
La tarde del viernes, hacia las 4:40 p. m., la periodista samaria Hellen Lara salió de un corresponsal bancario convencida de que algo no estaba bien. Minutos antes había intentado realizar una consignación en una panadería del barrio Los Alcázares. Le preguntaron cuánto dinero iba a depositar.
Cuando respondió, le dijeron que no había cupo y que el servicio no podía realizarse.
Salió del lugar a plena luz del día.
Una cuadra después la estaban esperando.
Mientras se movilizaba en motocicleta por el sector de Los Ángeles, en la avenida del Río con calle sexta, un hombre se le acercó violentamente y le arrancó el bolso. El jalón casi la hace caer al pavimento. En segundos perdió todo: un iPhone 16 Pro Max avaluado en más de seis millones de pesos, 1.200.000 pesos en efectivo, documentos personales, tarjetas bancarias y su acreditación como periodista.
Lo único que no perdió fue la vida.
Y eso, hoy en Santa Marta, ya parece una suerte.
La sospecha que preocupa
Para la víctima, el robo no fue casual.
Según su relato, el delincuente habría actuado tras un posible aviso previo luego de que ella intentara realizar el movimiento bancario. La secuencia resulta inquietante: primero preguntan el monto, luego niegan el servicio y minutos después ocurre el atraco.
Un patrón que comienza a repetirse en la ciudad.
Las autoridades confirmaron el inicio de una investigación para establecer si algunos corresponsales bancarios estarían siendo utilizados como puntos de marcación, donde delincuentes identifican a personas que manejan dinero en efectivo y alertan a quienes ejecutan los robos en la calle.
La hipótesis es grave: la trampa no estaría afuera, sino adentro.
Un delito que crece
El caso de Hellen Lara no es aislado. Comerciantes y ciudadanos han denunciado situaciones similares: preguntas insistentes sobre montos de dinero, demoras sospechosas y negativas repentinas del servicio antes de que ocurran hurtos en las inmediaciones.
La modalidad, conocida como “marcación”, ha mutado. Ya no siempre ocurre dentro de bancos tradicionales; ahora se estaría trasladando a corresponsales bancarios ubicados en tiendas, panaderías o locales pequeños, donde los controles son menores y la vigilancia casi inexistente.
Allí, cualquier conversación puede convertirse en información para delinquir.
“Pude haber muerto”
La periodista aseguró que intentó resistirse al robo, pero la fuerza del atacante fue superior. El delincuente huyó mientras ella intentaba recuperar el equilibrio y comprender lo que acababa de pasar.
Después del susto llegó la certeza más dura: en hechos similares muchas víctimas terminan heridas o asesinadas.
Agradeció haber salido con vida, pero lanzó una advertencia pública: extremar precauciones al realizar transacciones financieras y estar atentos a posibles seguimientos.
También pidió apoyo ciudadano para recuperar sus documentos y solicitó a las autoridades revisar cámaras de seguridad del sector para identificar al responsable.
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