Con Petro y Pinedo alineados, arranca el plan maestro que busca acabar con el sufrimiento por agua


Después de décadas de promesas incumplidas, el alcalde Carlos Pinedo Cuello y el presidente Gustavo Petro sellaron una sinergia política que pone en marcha la hoja de ruta que, según ambos gobiernos, permitirá acabar con la crisis más dolorosa de los samarios: vivir sin agua y con alcantarillas rebosadas.

A Santa Marta la han engañado tantas veces con la solución del agua, que cualquier anuncio suele sonar a repetición. Pero esta vez, en el salón donde la Alcaldía y el Ministerio de Vivienda se sentaron frente a los medios, el mensaje fue otro: ya no se trataba de promesas, sino de un proyecto financiado, firmado y en ejecución. Un Plan Maestro que, según el alcalde Carlos Pinedo Cuello, “le dará a Santa Marta la planeación que nunca tuvo en 500 años”.

Pinedo fue directo, consciente del peso político e histórico que acarrea:

“voy a quedar en la historia como el alcalde que lideró el plan que puso fin al mayor sufrimiento de las familias: no tener agua y vivir entre rebosamientos de alcantarillas”.

La frase genera grandes expectativas. No era solo una intención: era un reto. Y también una advertencia.

La alianza inesperada que movió la aguja

Que un alcalde de Santa Marta y un presidente de la República trabajen en llave para resolver la crisis de agua es, por sí solo, un hecho político inusual. Pero ocurrió. Pinedo y Petro, desde orillas distintas, encontraron un punto de acuerdo: la ciudad no aguanta un verano más sin una solución estructural.

Por eso, los dos gobiernos pusieron plata, equipos técnicos y agenda.

El Plan Maestro —valorado en 37 mil millones de pesos— se construyó con recursos del Gobierno nacional por 23 mil millones, mientras el Distrito aportó 14 mil millones.

El alcalde insistió en el carácter histórico del anuncio:

“aquí todos hablaban de agua, pero ningún gobierno hizo una hoja de ruta seria. Hoy Santa Marta la tiene para los próximos 50 años”.

Para un territorio que vive al límite entre carrotanques, pozos artesanales y alcantarillas desbordadas, sus palabras emocionan.

Lo que trae la nueva hoja de ruta

El Plan Maestro no es un documento decorativo. Es el plano técnico de lo que deberá ejecutarse para transformar el sistema de acueducto y alcantarillado:

  • Identificación de nuevas fuentes de captación y plantas de tratamiento.
  • Rediseño del sistema de distribución para reducir pérdidas de agua, tanto técnicas como comerciales.
  • Alternativas para plantas de tratamiento de aguas residuales, estaciones de bombeo y emisarios submarinos.
  • Definición de obras estratégicas en el saneamiento pluvial, el talón de Aquiles de barrios enteros que colapsan cada vez que llueve.
    Luis Felipe Gutiérrez, gerente de Infraestructura, subrayó el punto más duro del diagnóstico: “Santa Marta adoleció durante décadas de no tener un instrumento de planeación. Por eso estamos como estamos. Hoy eso cambia”.

Inversiones nunca vistas y la presión por cumplir

La viceministra de Agua, Ruth Quevedo, llegó con cifras que dimensionan el tamaño del compromiso nacional. Entre inversiones vigentes, proyectos declarados estratégicos y obras en curso, Santa Marta tiene en ejecución o garantizados más de 3,4 billones de pesos.

Entre esos recursos están:

  • Plan de Choque: $929 mil millones.
  • Plan de Gestión de la Demanda: $860 millones.
  • Plan Maestro: $37 mil millones.
  • APP de acueducto y saneamiento: $1,6 billones.
  • Plantas desalinizadoras: $786 mil millones.
  • Obras del Fondo Empresarial: $55.762 millones.

La viceministra fue tajante: “hemos escuchado a la comunidad y queremos una veeduría ciudadana fuerte, que vigile que todo lo que se anuncia, se cumpla”.

El mensaje fue claro: esta vez no habrá margen para que la historia se repita.

Una ciudad cansada… pero expectante

En los barrios de Santa Marta, el anuncio se recibe con mezcla de fe y cautela. La gente sabe que los papeles importan, pero que las obras importan más. Y por primera vez en años, esas obras tienen trazado, presupuesto y responsables definidos.

La administración Pinedo asegura que el proyecto está blindado y que será el punto de quiebre para acabar con el legado de crisis que marcó generaciones enteras.

Las familias samarias aún no celebran. Han visto muchas maquetas y muchas ruedas de prensa.

Lea aquí: “Santa Marta brilla sin pólvora”: el llamado que busca evitar tragedias en una ciudad que quiere celebrar sin víctimas

Pero esta vez, algo es distinto: todos los niveles de gobierno están alineados, la plata está asegurada y la ruta técnica está escrita.
Si se cumple, Santa Marta no volverá a ser la ciudad que mendiga agua. Será la ciudad que, por fin, pudo empezar a construir un futuro sin miedo al próximo verano.


¿Quieres pautar

con nosotros?