
Con dos balas en la cabeza y el cuello, manejó kilómetros hasta Santa Marta para no morir en la carretera
Fue atacado a tiros durante un presunto atraco en la vía entre Sevilla y Santa Marta. Gravemente herido, condujo por sus propios medios hasta Gaira en una desesperada carrera contra la muerte. No hay capturados.
Darwin Blanco Bolaños decidió no morirse en la carretera. Con impactos de bala entre la cabeza y el cuello, sangrando y sin saber cuánto tiempo le quedaba consciente, tomó el volante y aceleró. No buscaba escapar de un robo. Buscaba llegar vivo a un hospital.
La noche del viernes 22 de febrero se convirtió en una carrera desesperada contra la muerte en la vía que conecta el sector de Sevilla, en Zona Bananera, con el corredor hacia Santa Marta, donde el joven fue atacado a tiros por hombres armados que lo interceptaron sin previo aviso. Al parecer pretendían robarlo, pero la víctima no se detuvo.
El ataque en plena vía
Según las primeras versiones conocidas por las autoridades, Darwin Blanco Bolaños se movilizaba en su camioneta cuando fue abordado por delincuentes que intentaron asaltarlo. En segundos, el intento de atraco se transformó en un ataque armado.Los disparos atravesaron el vehículo y lo impactaron directamente en zonas vitales: cabeza y cuello.
Cualquier conductor habría perdido el control. Cualquier persona habría quedado inmóvil. Él hizo lo contrario.
En medio del dolor y la confusión, reaccionó instintivamente. Aceleró y, según versiones preliminares, incluso arremetió con el vehículo contra sus agresores para abrirse paso y escapar del lugar. Era huir o morir allí mismo.
La decisión que le salvó la vida
Herido de gravedad y perdiendo sangre, Darwin tenía una opción cercana: detenerse en Ciénaga, municipio que encontraba primero en su recorrido. No lo hizo. Continuó manejando.
Kilómetro tras kilómetro avanzó por una carretera oscura, luchando contra el mareo, el dolor y el riesgo permanente de perder el conocimiento mientras sostenía el volante.Cada metro recorrido fue una decisión consciente de seguir viviendo.
El trayecto hasta Gaira se convirtió en un desafío físico extremo. Sin asistencia, sin escolta y sin saber si resistiría, condujo varios kilómetros adicionales hasta llegar al centro de salud.
Cuando finalmente detuvo el vehículo, la emergencia ya era crítica.
La llegada a Gaira
El personal médico activó de inmediato los protocolos de atención al ver la gravedad de las heridas. El joven presentaba impactos de bala en zonas comprometidas y una importante pérdida de sangre.
Tras ser estabilizado, fue remitido en ambulancia a un hospital de mayor nivel, donde permanece bajo atención especializada y con pronóstico reservado.Su llegada, por sus propios medios, sorprendió incluso al personal sanitario.
Había llegado manejando después de recibir disparos en la cabeza.
El hecho vuelve a encender las alarmas sobre la seguridad en el corredor vial entre Zona Bananera, Ciénaga y Santa Marta, una ruta donde transportadores y conductores denuncian constantes intentos de atraco durante las noches.
Hasta el momento, las autoridades adelantan las investigaciones para esclarecer los móviles del ataque y dar con los responsables. No se reportan capturas.
Mientras tanto, Darwin Blanco sigue luchando por sobrevivir, esta vez desde una cama hospitalaria, después de haber protagonizado una escena que parece imposible: manejar herido de muerte para no convertirse en otra víctima más de la violencia en carretera.
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