
Celebración de San Valentín terminó en tragedia: mujer asesinó de una puñalada en el corazón a su esposo
El hecho ocurrió la tarde del 14 de febrero en una vereda de Mongua. La víctima, de 22 años, recibió una herida con arma blanca y falleció cuando era trasladada a un centro asistencial. Su esposa, de 21 años, fue capturada como principal sospechosa.
Las imágenes era desconcertantes. Una ambulancia sacaba un herido y una patrulla llevaba una mujer esposada: eran esposos.
Una discusión en medio de una reunión familiar acabó con la vida de Pablo Andrés Güezguán Joya, un joven trabajador de las minas de carbón en Mongua, Boyacá. La principal señalada es su esposa, Ibeth González, quien fue detenida en el lugar de los hechos y puesta a disposición de las autoridades.
No fue un extraño. No fue un asalto en la calle. Fue, según la información preliminar, la mujer con la que había compartido promesas ante el altar.
El hecho se registró hacia las 5:00 de la tarde en la vereda Mata de Zarza, zona rural del municipio, a unos 45 minutos de Sogamoso. Lo que parecía un encuentro familiar tranquilo se transformó, de un momento a otro, en una escena de caos. Fiesta que terminó en tragedia. Las risas se apagaron. Los gritos lo ocuparon todo.
Testigos relatan que en medio de una discusión se produjo el ataque. Cuando los familiares reaccionaron, el joven ya estaba herido en el pecho. Algunos intentaban detener la hemorragia con manos temblorosas; otros sujetaban a la mujer mientras pedían ayuda desesperadamente. Todo ocurrió en cuestión de segundos. La alegría cambió por sangre.
La ambulancia llegó con sirenas abiertas. La patrulla policial también. Afuera, vecinos incrédulos observaban la escena que jamás imaginaron presenciar en un día dedicado al amor. Pablo Andrés fue trasladado con vida, pero la herida —al parecer a la altura del corazón— resultó letal. Ingresó sin signos vitales al centro de salud.

Dentro de la patrulla, esposada y en silencio, iba su esposa. La misma con la que se había casado hacía cerca de un año en la iglesia del sector. La misma con la que soñaba, según allegados, formar un hogar y tener su primer hijo. Promesas recientes. Amor jurado ante Dios. Un lazo sentimental profundo que terminó de forma abrupta y violenta.

Pablo Andrés trabajaba en las minas de carbón, sustento de muchas familias en esa región boyacense. Era conocido por su dedicación y juventud. Hoy su nombre enluta no solo a sus parientes, sino a toda una comunidad pequeña donde cada pérdida se siente como propia.
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Hasta el momento, las autoridades no han revelado mayores detalles sobre lo que originó la discusión. La Sijín adelantará los actos urgentes para esclarecer cómo una reunión familiar terminó convertida en escena judicial.
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