Cayó alias ‘El Duende’, extorsionista que no alcanzaba ni los 17 años de edad; fue atrapado con un cómplice


Un operativo del Gaula de la Policía desmanteló parte de la red de extorsión que venía asfixiando estaciones de gasolina y comercios en Santa Marta. Entre los capturados hay un menor de edad que, bajo el nombre de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra, exigía pagos mensuales a sus víctimas.

La denuncia de comerciantes cansados de pagar para seguir trabajando fue el punto de partida. El Gaula de la Policía activó un operativo silencioso de inteligencia, seguimiento y verificación que permitió identificar a quienes estaban detrás de las amenazas que se repetían cada mes en estaciones de servicio y locales comerciales de Santa Marta.

Las llamadas, los mensajes y las visitas no eran improvisadas. Tenían nombres, cuotas y fechas. Quien no pagaba, sabía a qué se enfrentaba.

El operativo que destapó la verdad

La acción fue rápida y coordinada. En medio de la Estrategia Integral contra el Multicrimen, el Gaula de la Policía Nacional, con apoyo del Ejército, la Seccional de Inteligencia y la Fiscalía General de la Nación, logró la captura en flagrancia de un hombre y la aprehensión de un menor de edad por el delito de extorsión.

Los detenidos fueron identificados con los alias de “Gory” y “El Duende”. Según las autoridades, ambos harían parte de la estructura criminal Autodefensas Conquistadores de la Sierra.

Un cobrador que aún era menor de edad

La mayor sorpresa del operativo llegó al momento de la verificación de identidades. Uno de los cobradores extorsivos no alcanzaba siquiera los 17 años. Aun así, se presentaba ante las víctimas como emisario de una organización armada, imponía cuotas y amenazaba con represalias.

El caso vuelve a dejar en evidencia una realidad preocupante: el ingreso sistemático de menores de edad a estructuras criminales, donde se les asignan tareas según su perfil, edad y facilidad para moverse sin levantar sospechas.

Cuotas mensuales para seguir trabajando

De acuerdo con la investigación, las víctimas —estaciones de servicio y establecimientos comerciales— eran obligadas a realizar pagos mensuales para poder continuar con sus actividades. El mensaje era claro: pagar o enfrentar consecuencias.

Durante el procedimiento fueron incautados varios elementos, entre ellos dinero en efectivo que correspondería a uno de los pagos exigidos por la red extorsiva.

Menores usados como piezas del crimen

El caso revela una estrategia cada vez más común en organizaciones criminales: utilizar menores para el cobro, la intimidación y la vigilancia. Son jóvenes expuestos al delito desde temprana edad y usados como escudos por estructuras que saben que la ley tiene un tratamiento diferencial con ellos.

Mientras tanto, el impacto real lo siguen sintiendo los comerciantes, obligados a financiar el miedo para no cerrar sus negocios.

La Policía Metropolitana de Santa Marta aseguró que continuará con este tipo de operaciones para frenar la extorsión que golpea al sector comercial.

La Policía Nacional continuará ejecutando acciones operativas que contribuyan a la seguridad ciudadana y a la desarticulación de redes extorsivas, garantizando la tranquilidad de los sectores comerciales y de la comunidad de Santa Marta”, afirmó el coronel Jaime Hernán Ríos Puerto, comandante de la institución.

La captura de “Gory” y la aprehensión del menor no cierran el problema. Lo exponen. La extorsión sigue siendo una de las principales fuentes de financiación de las estructuras armadas y los menores continúan siendo reclutados como ejecutores del delito.

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En Santa Marta, el miedo no solo se cobra en dinero. También se paga con juventud perdida antes de tiempo.


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