
Cayeron por el crimen de las hermanas enterradas en Malambo: capturan a un adulto y señalan a un menor de 17 años
La Policía capturó a un adulto señalado de participar en el crimen y confirmó que un menor de edad, supuesto amigo de las jóvenes, también estaría implicado. Las autoridades avanzan ahora en la judicialización mientras analizan pruebas clave halladas en un teléfono celular.
La investigación por el brutal asesinato de dos hermanas que habían desaparecido tras salir a encontrarse con conocidos comenzó a arrojar resultados en tiempo récord.
En las últimas horas, unidades de la Policía Metropolitana de Barranquilla capturaron a un hombre señalado de participar en el crimen de Sheerydan Sofía, de 14 años, y Keyla Nicolle Hernández Noriega, de 17, cuyos cuerpos fueron hallados enterrados el pasado 28 de febrero en una zona rural del municipio de Malambo, Atlántico.
El procedimiento se produjo en el norte de Barranquilla. El hombre fue interceptado justo cuando abandonaba la clínica Altos de San Vicente, donde había recibido atención médica. Según fuentes oficiales, la captura se dio tras un exhaustivo seguimiento e identificación de movimientos clave dentro de la investigación.
Mientras el adulto permanece bajo custodia, las autoridades confirmaron que un menor de 17 años también fue identificado como presunto implicado en los hechos. El adolescente continúa bajo atención médica y su aprehensión formal está a la espera de la orden judicial correspondiente.
Una pista clave: el celularUno de los elementos que permitió avanzar en el caso fue la incautación de un teléfono celular que, según investigadores, contiene información relevante para reconstruir lo ocurrido.
Ese material está siendo sometido a análisis forense como parte de las pruebas que sustentan el proceso judicial y que permitirían esclarecer el rol que habrían tenido los implicados en el doble homicidio.
Para las autoridades, se trata del avance más significativo desde que el caso estremeció a Barranquilla y al Atlántico.
La desaparición que terminó en tragedia
Todo comenzó el 17 de febrero, cuando las dos adolescentes desaparecieron tras salir de su casa. Desde ese momento, la incertidumbre se apoderó de la familia.
Fueron días de búsqueda desesperada: recorridos por distintos sectores, llamadas sin respuesta, publicaciones en redes sociales y súplicas públicas para que alguien entregara información.
Pero la angustia se convirtió rápidamente en terror.
Según relataron sus allegados, comenzaron a recibir mensajes amenazantes en los que les exigían grandes sumas de dinero para no atentar contra la vida de las jóvenes. Incluso, aseguran que los presuntos responsables enviaron fotografías y videos como mecanismo de presión.
Mientras el reloj avanzaba, el miedo crecía.
La denuncia que, según la familia, no fue atendida
En medio de esa desesperación, los familiares acudieron al Gaula para denunciar lo que estaba ocurriendo. Sin embargo, aseguran que en ese momento no recibieron la respuesta que esperaban.
Según su versión, en los primeros días se planteó la posibilidad de que se tratara de un autosecuestro, lo que generó indignación entre los allegados de las adolescentes.
“Se burlaban del dolor de mi mamá”, afirmó una de las hermanas de las víctimas en declaraciones entregadas a medios de comunicación.
La familia sostiene que durante esos días críticos no percibieron acciones contundentes frente a la gravedad del caso.
El hallazgo que confirmó la peor noticia
La incertidumbre terminó de la forma más cruel.
El 28 de febrero, investigadores del CTI de la Fiscalía localizaron dos cuerpos enterrados en una zona rural del municipio de Malambo. Días después, el 2 de marzo, Medicina Legal confirmó lo que la familia temía: se trataba de Sheerydan Sofía y Keyla Nicolle.
La noticia provocó conmoción en Barranquilla y en todo el departamento del Atlántico.
Dos adolescentes que habían salido a encontrarse con conocidos terminaron enterradas clandestinamente.
La investigación sigue
Con la captura del adulto y la identificación del menor implicado, el caso entra ahora en una nueva etapa.
Las autoridades avanzan en la judicialización de los responsables mientras continúan recopilando pruebas técnicas y testimoniales que permitan reconstruir completamente cómo ocurrieron los hechos.
El objetivo es esclarecer cada paso de un crimen que comenzó con una desaparición, pasó por extorsiones y terminó en un doble homicidio que hoy tiene a toda una ciudad pidiendo justicia.
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