Cayeron “Los Callejeros”: la red que envenenaba a jóvenes y movía millones con droga en Ciénaga y Puebloviejo


Cuatro presuntos integrantes de la estructura fueron capturados mediante allanamientos judiciales. Las autoridades los señalan de liderar el microtráfico en zonas de alta afluencia y de generar hasta 24 millones de pesos mensuales con la venta de estupefacientes, en su mayoría dirigidos a población juvenil.

La droga corría por las calles mientras el dinero entraba sin pausa. Durante casi dos años —y sin hacer ruido— una estructura conocida como “Los Callejeros” se consolidó como una de las principales redes de microtráfico en Ciénaga y Puebloviejo.

Era un negocio que, según las autoridades, dejaba ganancias cercanas a los 24 millones de pesos mensuales.

Pero la cadena se rompió con la investigación judicial.

En operativos simultáneos, agentes de la Policía Nacional irrumpieron en viviendas identificadas como puntos clave de la red. Las capturas no fueron producto del azar. Detrás hubo seguimientos, interceptaciones, trabajo de inteligencia y, sobre todo, información de la comunidad. Cuatro personas terminaron esposadas, señaladas de sostener una operación que abastecía de droga a sectores estratégicos, donde el flujo de consumidores garantizaba ventas constantes.

Entre los detenidos aparece alias “Rafa”, quien sería el cerebro de la estructura. De acuerdo con la investigación, no solo coordinaba la distribución de estupefacientes, sino que controlaba los puntos de expendio en ambos municipios. Su trayectoria criminal, aunque relativamente reciente —alrededor de dos años—, habría sido suficiente para posicionarlo como pieza clave dentro del engranaje ilegal.

Los capturados fueron identificados como Juan Carlos Manjarrés Gamero; Emerson Rafael Urieles López; Jorge Andrés Leiva Barceló y William Enrique Manjarrez Garizabalo.

Las autoridades sostienen que “Los Callejeros” no operaban solos. Detrás habría una organización criminal de mayor alcance que respaldaba la logística, el suministro y la expansión del negocio. Es decir, no se trataba de vendedores aislados, sino de una red articulada que movía droga con estructura, disciplina y objetivos claros.

El golpe no es menor. Durante los allanamientos, los uniformados desmantelaron varios de los puntos desde donde se distribuían las sustancias alucinógenas, muchos de ellos ubicados en zonas de alta circulación de personas. Lugares donde la droga encontraba salida rápida, especialmente entre jóvenes, convertidos en el principal mercado de consumo.

Ese es el punto más sensible del caso.

Porque más allá del dinero y las capturas, lo que queda al descubierto es el alcance silencioso del microtráfico en entornos cotidianos. Barrios, esquinas, sectores comerciales: escenarios donde la droga se vuelve paisaje y el riesgo crece sin que muchos lo perciban.

El comandante de la Policía Metropolitana de Santa Marta, coronel Jaime Hernán Ríos Puerto, fue claro al señalar que este resultado es producto directo de la información ciudadana.

“La comunidad ha sido fundamental. Invitamos a denunciar cualquier hecho relacionado con este delito a la línea 123”, afirmó.

Sin embargo, la caída de “Los Callejeros” no cierra el problema. Apenas revela una parte de él.

Lea aquí: Fugados de La Norte: varios son sicarios señalados de cometer múltiples asesinatos

Las autoridades ahora apuntan a identificar los vínculos con la estructura criminal que, según las investigaciones, estaría detrás del suministro.


¿Quieres pautar

con nosotros?