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Catherine, la líder social magdalenense que venció el cancer y murió atropellada por motociclista imprudente


La mujer había viajado de Pijiño del Carmen a Cartagena para una cita de control a su enfermedad. Al salir de la clínica fue arrollada por la moto.

En Pijiño del Carmen, un pequeño municipio al sur del Magdalena donde todos se conocen y se cuidan, el silencio de la tristeza se ha mezclado con la rabia. Nadie puede creer que Catherine del Carmen Mendoza Gutiérrez, una mujer que dedicó su vida a servir, haya muerto de una manera tan absurda y cruel.

“No es posible que una mujer como ella, que sufrió tanto con el cancer y estaba feliz de haberlo superado, haya muerto así. No entendemos los designios de Dios”, alcanzó a decir entre lágrimas una de sus familiares mientras organizaban las flores para el velorio.

Catherine, de 51 años, era una mujer buena, madre amorosa y amiga fiel. Había librado y ganado la batalla más dura de su vida: un cáncer agresivo en su sistema reproductor. Lo hizo con fe, con esperanza y con el cariño de todo un pueblo que la admiraba. Pero el destino —o más bien, la imprudencia de un motociclista— le arrebató la oportunidad de disfrutar su segunda oportunidad de vida.

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El accidente que apagó una vida luminosa
El trágico hecho ocurrió en Cartagena, la ciudad donde acudía cada cierto tiempo a controles médicos tras superar el cáncer. Aquella mañana, Catherine salía de la clínica con una sonrisa serena, dispuesta a regresar a casa. Pero al cruzar la calle 31 con carrera 66, en el barrio La Castellana, una motocicleta negra de placa VBR-99F se la llevó por delante.

El informe del Departamento

Administrativo de Tránsito y Transporte (DATT) indica que el conductor, identificado como Sergio Luis Contreras Herrera, habría invadido el carril exclusivo del sistema Transcaribe, arrollándola de forma violenta. Catherine cayó al suelo con graves heridas. Fue trasladada a la Clínica General del Caribe, donde los médicos lucharon por salvarla, pero un paro cardiorrespiratorio acabó con sus fuerzas.

Esa noticia, que viajó rápidamente desde Cartagena hasta Pijiño, cayó como un rayo en medio de un pueblo que la quería y la respetaba profundamente.

“Ella ayudó a mucha gente”

Catherine no era una persona cualquiera. Era psicóloga de profesión, coordinadora del CDI de Pijiño del Carmen y, sobre todo, una líder social que entendía la empatía como una forma de vida. Escuchaba a los demás, gestionaba soluciones, tocaba puertas, y nunca decía que no a quien necesitara ayuda.

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“Fue largo el camino para vencer el cáncer. Ella estaba feliz y agradecida con la vida. El destino la puso en el lugar equivocado y un imprudente la mató”, lamentó una prima suya, sin poder contener el llanto.

Por eso, en el Centro de Desarrollo Infantil donde trabajó tantos años y vio crecer a decenas de niños, fue instalada su cámara ardiente. Allí, entre globos blancos, fotografías y oraciones, la comunidad se reunió para despedirla. Cada persona que entraba llevaba en el rostro la misma expresión de incredulidad: la de quien sabe que se fue alguien irrepetible.

Una ausencia que deja huella
En Pijiño del Carmen todos tienen algo que contar de Catherine. La recuerdan ayudando a una madre con problemas, animando a una familia en duelo o riendo con los niños del CDI en las fiestas del pueblo. Su historia es la de una mujer que no se rindió ante la enfermedad, pero que cayó víctima de un mal que sigue cobrándose vidas todos los días: la imprudencia vial.

En el pequeño municipio que la vio nacer, su nombre quedará grabado en la memoria colectiva, no solo por la tragedia, sino por la luz que dejó encendida en quienes la conocieron.

“Ella venció al cáncer”, dicen con orgullo en Pijiño. “Pero a la imprudencia no hay cómo ganarle… y eso duele más”.


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