
Caicedo minimiza salida de Aguirre y dice que en Fuerza Ciudadana se quedan quienes no dependen de cargos y ambiciones personales
El líder de Fuerza Ciudadana aseguró que la salida de Ingrid Aguirre no obedeció a conflictos internos sino a ciclos políticos personales. Dijo que su movimiento no gira alrededor de ambiciones individuales ni de promociones, sino del respaldo popular y el compromiso con lo colectivo.
Carlos Caicedo se refirió por primera vez sobre la salida de Ingrid Aguirre de Fuerza Ciudadana y su llegada al Partido Liberal, pero lo hizo sin mencionarla directamente ni entrar en confrontaciones personales. En su discurso, evitó hablar de traiciones o disputas y se limitó a encuadrar la decisión como parte de un fenómeno recurrente: personas que abandonan el proyecto cuando sienten que su ciclo se agotó o que ya no serán promovidas.
El exgobernador dejó claro que, para él, Fuerza Ciudadana no es una plataforma de ascensos personales sino un proyecto político “conectado con la gente y las comunidades”, donde los cargos no pertenecen a quienes los ocupan, sino al pueblo que los elige.
“Los cargos a los que el pueblo nos ha llevado han de responderle a la gente, no a intereses individuales”, afirmó Caicedo, al insistir en que el movimiento se rige por una lógica colectiva y no por aspiraciones particulares.
“Cuando sienten que no serán promovidos, algunos se van”
Sin mencionar nombres, Caicedo trazó una línea clara entre quienes permanecen en el proyecto aun sin cargos y quienes, según él, condicionan su permanencia a las oportunidades de poder. Señaló que en Fuerza Ciudadana ha habido personas que durante años recibieron el respaldo popular y ocuparon cargos de elección o nombramiento, pero que al no ser nuevamente promovidas optaron por marcharse.

“Cuando las personas sienten que se agota allí el espacio, bien porque no son nombradas o probablemente no vayan a ser promovidas nuevamente, consideran que su ciclo terminó y buscan otro lugar”, sostuvo.
El mensaje fue directo: en Fuerza Ciudadana no todos soportan los tiempos sin poder. Para Caicedo, el problema no es irse, sino medir el compromiso político con base en beneficios personales.
Permanecer sin cargos, la prueba de lealtad
Caicedo puso como ejemplo su propia trayectoria y la de otros dirigentes que, tras pasar por cargos públicos, continuaron vinculados al proyecto sin posiciones formales. Recalcó que los procesos políticos son cíclicos y que estar en la base también hace parte del trabajo con las comunidades.
“Algunos no logran asimilar que se puede subir a cargos y luego volver a la base a hacer trabajo político”, dijo, subrayando que Fuerza Ciudadana no se construyó para garantizar permanencias indefinidas en el poder.
En ese contexto, defendió la decisión de impulsar liderazgos nuevos y de renovar cuadros, aun cuando eso implique que algunos se sientan relegados o decidan marcharse.
Crítica a quienes se van apenas son elegidos
El líder político fue más duro al recordar episodios pasados en Santa Marta, donde concejales elegidos bajo el aval de Fuerza Ciudadana, según dijo, rompieron con el movimiento incluso antes de posesionarse, para hacer acuerdos con otras administraciones.

“¿Usted cree que eso lo pensaron en una semana? Eso ya lo tenían elaborado”, afirmó, sugiriendo que algunas salidas no son repentinas, sino calculadas.
Para Caicedo, ese tipo de decisiones confirma que hay dirigentes que nunca entendieron el carácter colectivo del proyecto y que solo lo usaron como trampolín político.
“Nosotros seguimos con el pueblo”
Al final de su intervención, Caicedo reiteró que Fuerza Ciudadana continuará su camino político sin depender de quienes se van. Aseguró que respetan las decisiones individuales, aunque no las compartan, y reafirmó que su apuesta sigue siendo fortalecer un proyecto ligado a las comunidades y no a carreras personales.
“La decisión nuestra es seguir junto al pueblo en el proyecto político. Las otras decisiones se respetan, pero cada quien asume su rumbo”, concluyó.
Sin nombrarla, el mensaje quedó claro: para Carlos Caicedo, la salida de Ingrid Aguirre no representa una crisis del movimiento, sino una confirmación de que en Fuerza Ciudadana solo permanecen quienes no ponen su compromiso en una balanza de cargos y promociones.
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