
Caicedo convierte el cierre en El Banco en un respaldo directo a su lista legislativa
Más de cinco mil personas asistieron al cierre de campaña de Fuerza Ciudadana en el sur del Magdalena. Entre promesas de continuidad, defensa de obras sociales y un discurso político frontal, el movimiento convirtió la concentración en una demostración de poder antes de las urnas.
El sur del Magdalena dejó de ser espectador y salió a contarse en números. Más de cinco mil personas reunidas en El Banco marcaron el cierre de campaña de Fuerza Ciudadana, un acto que fue una celebración anticipada y una demostración política de fuerza a pocos días de las elecciones del 8 de marzo.
La plaza se llenó de líderes comunales, campesinos, pescadores y simpatizantes llegados desde Guamal, Santa Ana, Pijiño del Carmen, San Zenón, San Sebastián, Pinto y Santa Bárbara de Pinto. No era solo un encuentro político: era el mensaje de un movimiento que busca ratificar en las urnas el proyecto político que ha gobernado el departamento durante los últimos años.

En tarima apareció Carlos Caicedo, candidato presidencial y figura central del movimiento, quien convirtió el cierre en un discurso de alto contenido político. Habló de geopolítica, de decisiones estratégicas y de la necesidad —según afirmó— de defender un modelo que, aseguró, ha llevado inversión social a territorios históricamente olvidados.
Caicedo dejó claro que lo que está en juego no es solo una elección legislativa, sino la continuidad de un proyecto político.
La campaña convertida en plebiscito
Junto a Caicedo estuvieron los candidatos de la lista cerrada al Congreso, entre ellos Jorge Agudelo, Danilo Beltrán y Martha Pérez, quienes presentaron la jornada como una defensa directa de las transformaciones impulsadas en el Magdalena.

El discurso colectivo giró alrededor de una idea central: las obras ejecutadas en el sur deben traducirse en votos.
Entre los proyectos mencionados estuvieron la Universidad Regional del Sur del Magdalena —con inversión superior a los 63 mil millones de pesos—, la vía El Banco–Belén, nuevos megacolegios, Centros de Vida para adultos mayores y programas sociales como Brigadas Agrarias, Becas del Cambio, Alfabetización y Bicicletas de la Alegría.
Cada obra fue presentada como evidencia tangible de un modelo que busca consolidarse políticamente en las próximas elecciones.

Un sur movilizado
La movilización dejó una imagen política clara: el sur del departamento se convirtió en escenario clave para medir la capacidad electoral del movimiento naranja.
Desde la organización del evento insistieron en que la asistencia masiva refleja respaldo ciudadano y una estructura territorial activa que apuesta por mantener el rumbo político del departamento.
El mensaje repetido desde la tarima fue directo: el voto del 8 de marzo debe servir para “defender lo logrado” y evitar retrocesos.
La consigna fue votar por las listas de Fuerza Ciudadana y multiplicar el respaldo en las urnas.
La batalla final antes del voto
El cierre en El Banco no solo marcó el final de campaña en el sur; también evidenció que la elección legislativa se convirtió en una disputa por el control político del Magdalena.
Mientras otros sectores políticos intentan disputar espacios, Fuerza Ciudadana apostó por mostrar músculo en la calle, apelando a la narrativa de transformación social y continuidad administrativa.
Ahora la multitud deberá traducirse en resultados electorales.

Porque después de los discursos, las banderas y las promesas, la verdadera medición llegará el 8 de marzo, cuando el ruido de la plaza se enfrente al silencio del tarjetón.
Y allí, voto por voto, se sabrá si la fuerza mostrada en El Banco fue entusiasmo de campaña o poder real en las urnas.
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