
Caballos siguen siendo explotados en el parque Tayrona y no hay autoridad que lo impida
El uso de equinos como transporte turístico en el Tayrona persiste, dejando a los animales en condiciones deplorables mientras el ecosistema sufre las consecuencias.
Desde abril de 2022, se planteó el fin del uso de caballos como medio de transporte en el Parque Nacional Natural Tayrona, una medida destinada a proteger tanto a los animales como al entorno natural. Sin embargo, casi tres años después, la realidad es desalentadora: más de 270 caballos y mulas siguen sometidos a jornadas laborales extenuantes, afectando no solo su bienestar, sino también la conservación del ecosistema.
Karla Carpio, médica veterinaria y visitante reciente del Tayrona, documentó el estado deplorable de los equinos.
Con fotografías y videos, Carpio denunció las condiciones insalubres en las que se encuentran: animales exhaustos, atados bajo el sol abrasador, sin acceso adecuado a agua, alimento o refugio.
“Fue muy triste para mí ver las condiciones en las que estaban los caballitos y las mulas. Como veterinaria, especialista en bienestar animal, me impactó profundamente comprobar que no se cumplen los estándares mínimos según los manuales de bienestar”, expresó Carpio, quien destacó signos claros de estrés térmico en los equinos, como respiración acelerada, sudoración excesiva y falta de reacción a estímulos externos.
Regulaciones ignoradas y sobrecarga laboral
De acuerdo con las normas, estos animales deberían trabajar un máximo de seis horas diarias con descansos regulares, cargando un peso no mayor al 20% de su peso corporal. No obstante, la realidad dista mucho de este ideal.
Los caballos son obligados a transportar cargas superiores, incluyendo turistas sin experiencia en equitación, lo que agrava su desgaste físico.
El costo por trayecto, entre 60.000 y 70.000 pesos, contrasta con el precio real que pagan los animales: agotamiento físico, enfermedades y maltrato constante.
Impacto ambiental y deficiencia en la gestión del parque
El uso de caballos no solo afecta a los animales, sino también al ecosistema del Tayrona. Los senderos presentan un deterioro evidente debido al tránsito constante, lo que pone en riesgo la flora y fauna silvestre. Además, la acumulación de basura, especialmente en temporadas altas, evidencia una deficiente gestión de residuos.
Perspectiva de las autoridades
Carlos Vidal, director del Parque Tayrona, reconoció el problema y aseguró que la arriería, aunque no está permitida para el transporte de turistas, se mantiene como una actividad económica para 54 afiliados de tres asociaciones locales.
Según Vidal, se están realizando mesas de trabajo con estas comunidades para buscar alternativas económicas y mejorar las condiciones de los animales.
No obstante, los avances parecen ser insuficientes frente a la magnitud del problema. Según el plan de manejo del parque, solo entre 30 y 35 caballos deberían estar en operación diaria, pero en la práctica, más de 200 animales participan de estas actividades, desbordando los límites establecidos.
¿Un futuro incierto?
Mientras los precios de ingreso al Tayrona aumentan considerablemente, los animales siguen siendo los más afectados por el mal manejo de esta actividad.
Aunque existen intenciones aparentemente por regular la situación, los avances parecen lentos y las condiciones de los equinos continúan siendo deplorables.
El Parque Tayrona, ícono de biodiversidad y atractivo turístico, enfrenta un desafío crucial: garantizar el equilibrio entre la conservación ambiental, el bienestar animal y el sustento de las comunidades locales. ¿Será posible encontrar una solución definitiva antes de que sea demasiado tarde?
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