
Balean a dos dragoneantes del INPEC en Barranquilla: investigan posible retaliación por traslado de presos
Shirly Dallana Acosta Marroquín y Daniel Steven Tapiero Alférez fueron baleados por hombres en motocicleta en el suroccidente de Barranquilla. Las autoridades investigan si el atentado está relacionado con amenazas por recientes traslados de reclusos.
Habían terminado su jornada en la Penitenciaría El Bosque cuando dos hombres en motocicleta los alcanzaron y les dispararon. Los dragoneantes provisionales del INPEC Shirly Dallana Acosta Marroquín y Daniel Steven Tapiero Alférez quedaron heridos en un ataque que ahora es investigado como una posible retaliación por el traslado de personas privadas de la libertad.
El atentado ocurrió pasadas las 7 de la noche del sábado 10 de octubre, en el barrio San Martín, en la zona suroccidental de Barranquilla. Los funcionarios habían salido del establecimiento penitenciario e iniciado su recorrido de regreso cuando fueron interceptados por los agresores.
De acuerdo con la información conocida sobre el caso, el parrillero accionó un arma de fuego en varias oportunidades contra los dos trabajadores. Tras los disparos, los atacantes huyeron en la motocicleta.
Del final del turno a la atención de urgencias
Los dos dragoneantes fueron llevados inicialmente a la Clínica San Ignacio. Posteriormente, debido a la gravedad de las lesiones, fueron remitidos a una institución de mayor nivel asistencial en la capital del Atlántico.
La Policía dispuso un esquema de custodia en el centro médico para protegerlos, mientras avanzaban las primeras diligencias para esclarecer el atentado y recoger pruebas en el lugar donde ocurrió.
Hasta el momento de la información suministrada, las autoridades no habían reportado capturas ni entregado un parte médico definitivo sobre el estado de salud de Acosta Marroquín y Tapiero Alférez. Tampoco se había establecido públicamente la identidad de los responsables.
Las amenazas por los traslados, bajo investigación
La agresión ocurrió en medio de la circulación de mensajes y panfletos intimidatorios relacionados con recientes traslados de internos. Esa coincidencia constituye una de las principales líneas de investigación, aunque el vínculo entre las amenazas y el ataque todavía está por comprobarse.
En un pronunciamiento conjunto, el Ministerio de Justicia y la dirección del INPEC repudiaron el atentado y señalaron que se realizan verificaciones técnicas para determinar si los disparos contra los funcionarios responden a esas advertencias.
Según la información suministrada, los mensajes contenían amenazas contra el presidente de la República, Abelardo de la Espriella; el ministro de Justicia, Iván Cancino; la dirección del INPEC y los integrantes del Cuerpo de Custodia y Vigilancia.
El alcance de esas intimidaciones es uno de los puntos que deberán esclarecer los investigadores: quién las emitió, qué relación tienen con las reubicaciones de reclusos y si quienes atacaron a los dragoneantes actuaron bajo esas mismas instrucciones.
Dos funcionarios heridos y un móvil por esclarecer
Por ahora, la posible retaliación sigue siendo una hipótesis. La cercanía temporal entre los mensajes amenazantes y el atentado es un elemento de la investigación, pero las autoridades aún deben establecer un nexo que permita atribuir la agresión a los traslados.
Acosta Marroquín y Tapiero Alférez permanecían bajo atención médica y protección policial, mientras los responsables continuaban sin ser capturados. Su jornada de trabajo había terminado; el ataque los alcanzó después de salir de la cárcel, cuando emprendían el regreso.
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