Bajo gestión de Pinedo, colectores sanitarios avanzan para frenar los rebosamientos de aguas residuales en Santa Marta


Con los colectores sanitarios Bellavista y Pescaíto a punto de entrar en operación, la Alcaldía de Santa Marta busca reducir en más de un 80 % los rebosamientos de aguas residuales que por décadas han afectado al Centro Histórico y barrios del norte de la ciudad. Las obras avanzan con altos niveles de ejecución y apuntan a corregir una infraestructura colapsada por el paso del tiempo y la desidia administrativa.

Durante años, los samarios se vieron obligados a convivir con el hedor, los rebosamientos y las aguas negras desbordadas en calles, esquinas y avenidas. El problema dejó de ser una emergencia para convertirse en paisaje cotidiano. Hoy, ese escenario comenzará a cambiar con la ejecución de dos obras clave que el gobierno del alcalde Carlos Pinedo Cuello presenta como una respuesta concreta a una deuda histórica: los colectores sanitarios Bellavista y Pescaíto.

Las intervenciones avanzan en zonas neurálgicas de la ciudad, donde los colapsos del sistema de alcantarillado han provocado afectaciones sanitarias, ambientales y sociales, golpeando a residentes, comerciantes y al corazón turístico de Santa Marta.

Obras bajo tierra para resolver un problema que siempre salió a flote

El Colector Bellavista se construye desde la Estación de Bombeo de Aguas Residuales (EBAR Norte) hasta la calle 29, atravesando la carrera Primera C. En paralelo, el Colector Pescaíto —integrado al macroproyecto del Colector Sanitario Vía Alternaavanza sobre la Calle Cuarta, desde la carrera 7 hasta la 10, para luego empalmar nuevamente por la carrera 11 hasta llegar a la 16B.

Aunque invisibles para muchos, estas obras son decisivas. Los colectores sanitarios concentran las aguas residuales de múltiples barrios y las conducen hasta la EBAR Norte, desde donde son evacuadas por el emisario submarino.

Cuando fallan, el resultado es inmediato: calles inundadas de aguas negras, riesgos sanitarios y una ciudad expuesta.

Una infraestructura vieja, rota y abandonada

El problema no nació ayer. Según datos oficiales, gran parte de la red hidrosanitaria de Santa Marta tiene entre 50 y 70 años de antigüedad, muy por encima de su vida útil. Las tuberías no solo quedaron obsoletas frente al crecimiento urbano, sino que fueron deterioradas por décadas de uso sin reposición.

El sistema colapsó porque durante años no se tomaron decisiones de fondo”, explicó el ingeniero Edgard Peraza, adscrito a la Gerencia de Infraestructura del Distrito.

“Las administraciones anteriores no adoptaron medidas para reemplazar redes que ya estaban agotadas. Hoy estamos corrigiendo ese rezago”, afirmó.

Peraza reveló que Santa Marta cuenta con 654 kilómetros de redes de alcantarillado sanitario, de los cuales la mayoría requiere rehabilitación, ampliación o reposición para responder a la ciudad que se proyecta a futuro.

Obras reactivadas y avances cercanos al cierre

Uno de los proyectos más críticos es el Colector Pescaíto. Esta obra estuvo suspendida tras quedar desfinanciada en la administración anterior. Fue reactivada por el actual gobierno y hoy registra un 90 % de avance, según la interventoría.

Su impacto será directo en sectores históricamente golpeados por los rebosamientos: Centro Histórico, El Prado, Bellavista, Mercado, Pescaíto, 20 de Julio, San Fernando y San Jorge.

El Colector Bellavista, por su parte, alcanza un 85 % de ejecución, con ajustes técnicos derivados de trabajos complementarios.

Esta obra busca mitigar los vertimientos en zonas críticas como La Tenería, Los Cocos, Bellavista, el Centro Histórico y un tramo de la Avenida del Ferrocarril.

“Desde el primer día, el alcalde pidió que estos proyectos no fueran pañitos de agua tibia, sino soluciones funcionales”, explicó el funcionario.

“Por eso también se dejarán estructuras listas para futuros colectores pluviales, como el de la calle 22, que la ciudad necesitaba desde hace décadas”, añadió.

Aguas residuales, lluvias y el riesgo que aún persiste

Además de los colectores sanitarios, la administración distrital proyecta nuevos colectores pluviales para enfrentar los rebosamientos que se generan durante las lluvias, cuando el sistema colapsa por falta de capacidad.

La combinación de aguas lluvias y residuales ha sido uno de los factores más críticos del problema. Resolverlo implica intervenir de forma integral una ciudad que creció sin planificación hidráulica suficiente.

El alcalde Carlos Pinedo Cuello sostiene que la solución a los rebosamientos es una prioridad de su administración, que actualmente ejecuta más de 85 frentes de obra en distintos puntos del distrito.

Muy pronto estaremos mostrando resultados concretos que permitirán mitigar los vertimientos de aguas residuales en Santa Marta”, aseguró el mandatario, al tiempo que pidió comprensión a la ciudadanía por las incomodidades que generan las obras.

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Desde la Alcaldía insisten en que estas intervenciones no solo apuntan a resolver la crisis actual, sino a preparar la ciudad para los próximos 40 o 50 años, con una infraestructura sanitaria acorde al crecimiento urbano y turístico.


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