
Autoridades piden calma y anuncian respuesta al crimen, pero el miedo manda en la Zona Bananera
Con más de 200 homicidios en 2025, panfletos intimidantes y hombres armados patrullando en motos, los corregimientos de la Zona Bananera viven bajo el control de grupos ilegales. El comercio se paraliza, el desabastecimiento crece y la población siente que quedó sola frente a la violencia.
En el municipio de Zona Bananera las alarmas no solo están encendidas: llevan meses sonando sin que nadie las apague. La violencia se apoderó de los corregimientos y convirtió al municipio en el más sangriento del Magdalena durante 2025, con más de 200 homicidios. El año terminó mal y comenzó peor.
Aquí no mandan las autoridades. Mandan los grupos armados. Son ellos quienes deciden qué negocio abre, cuál cierra y hasta a qué hora la gente puede circular. Las órdenes llegan por panfletos o de frente, con hombres armados que aparecen en moto, intimidan y se van dejando miedo. El mensaje es claro: el que no obedece, paga.
Un pueblo en crisis social y económica
La consecuencia es una crisis económica silenciosa pero devastadora. Tiendas cerradas, horarios reducidos y pueblos que parecen fantasmas. Los camiones de gaseosa, alimentos y otros insumos dejaron de entrar a varios corregimientos por temor a ataques. El desabastecimiento ya se siente y el comercio, que apenas sobrevivía, hoy agoniza.
Cuando cae la noche, la Zona Bananera se apaga. La gente se encierra temprano, nadie sale, nadie pregunta. Afuera, motos con hombres armados patrullan como si fueran dueños del territorio. Comerciantes, ganaderos y habitantes coinciden en una frase que resume el miedo: “Aquí al que van a matar, lo matan hasta dentro de la casa”.
Pañitos de agua tibia de las autoridades
Las quejas y llamados de auxilio han llegado a las autoridades, pero la respuesta no convence. Para la comunidad, las acciones son insuficientes y tardías. La sensación de abandono es generalizada y la desconfianza crece cada día.

En medio de este panorama, la Alcaldía difundió un video institucional con un mensaje de tranquilidad. En la grabación aparecen el secretario de Gobierno y uniformados de la Policía y el Ejército asegurando que se están reforzando los operativos y pidiendo calma a la población. El efecto fue mínimo. En la calle, la percepción es otra: la Zona Bananera se le salió de las manos al Estado.
Desde la administración municipal, con apoyo de la Gobernación del Magdalena, se anunció un plan de choque para evitar la parálisis total del comercio y recuperar el control del territorio. La Policía Nacional y el Ejército Nacional incrementaron patrullajes, instalaron puestos de control y reforzaron la vigilancia en los corregimientos más golpeados, además de activar labores de inteligencia para identificar a los responsables de los panfletos.
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Pero en los pueblos el mensaje es contundente: no basta con pasar en camionetas ni grabar videos. La gente exige resultados, capturas y presencia real y sostenida. Mientras eso no ocurra, el miedo seguirá gobernando, la economía seguirá cayendo y la Zona Bananera continuará siendo un territorio donde la ley la imponen las armas.
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