
Asesinato de caficultor desata masiva marcha campesina en la Sierra: más de mil personas salieron a las calles de Palmor
El crimen de Luis Camilo Martínez Escalante, un trabajador de finca cafetera reconocido por su comunidad, provocó una movilización sin precedentes en el corregimiento de Palmor, en la Sierra Nevada de Santa Marta. Campesinos caminaron en silencio para rechazar la violencia que vuelve a golpear al campo.
La indignación estalló en el corregimiento de Palmor. El asesinato de un trabajador de finca cafetera, descrito por quienes lo conocían como un hombre humilde, trabajador y respetado, terminó desatando una movilización masiva de campesinos que salieron a caminar por las calles del corregimiento para exigir que la violencia deje de cobrarse vidas en la Sierra Nevada de Santa Marta.
Más de mil personas participaron en la caminata que recorrió caminos y calles de este corregimiento rural de Ciénaga, Magdalena. No hubo discursos. Solo el paso firme de hombres, mujeres y niños que decidieron salir juntos vestidos de blanco a manifestar su rechazo frente al crimen que sacudió a la comunidad.
La movilización se produjo tras el asesinato de Luis Camilo Martínez Escalante, de 30 años, quien trabajaba en una finca cafetera de la zona.
Su muerte cayó como un golpe brutal entre los campesinos. El cuerpo del trabajador fue encontrado en una trocha con cuatro impactos de bala: dos en el pecho y dos en la cabeza. Un campesino que transitaba por el lugar descubrió el cadáver y alertó a los habitantes del sector.
La noticia se regó rápidamente entre las fincas y los caminos de montaña. En pocas horas, el dolor se transformó en indignación.
En Palmor todos parecían coincidir en lo mismo: no era un hombre problemático, no tenía enemigos conocidos y era considerado un trabajador responsable.u
“Era buena persona, un muchacho trabajador”, comentaban habitantes del corregimiento mientras caminaban durante la movilización.
Los videos grabados por los mismos pobladores muestran la magnitud de la protesta. Filas interminables de campesinos avanzando por las vías rurales, algunos en silencio, otros hablando entre ellos, pero todos con el mismo mensaje: el miedo está creciendo en la Sierra.
Los habitantes aseguran que la situación de seguridad en la región se ha deteriorado y que cada nuevo hecho violento aumenta la incertidumbre de quienes dependen del trabajo en el campo.
En esta zona montañosa, la mayoría de las familias vive del cultivo del café y de las labores en las fincas. Caminar por trochas, transportar carga o desplazarse entre veredas forma parte de la rutina diaria.
Pero ahora muchos dicen hacerlo con temor.
El hallazgo del cuerpo también dejó en evidencia las dificultades de acceso que enfrentan las autoridades para llegar a estos sectores rurales.
Debido a las condiciones geográficas de la zona, las autoridades no pudieron llegar de inmediato al lugar donde fue encontrado el cadáver. Ante esa situación, familiares y habitantes del corregimiento tuvieron que trasladar el cuerpo por su cuenta desde Palmor hasta el corregimiento de Sevilla, en el municipio Zona Bananera.
Allí fue ingresado finalmente a la morgue de Medicina Legal.
Mientras avanzaba la caminata, el mensaje de los campesinos era claro: no quieren seguir enterrando vecinos, amigos o familiares por hechos de violencia que, aseguran, terminan afectando a una población civil que solo busca trabajar en el campo.
La marcha fue silenciosa, pero contundente.
En Palmor, una comunidad entera salió a caminar para decir que el miedo y la violencia no pueden seguir siendo parte de la vida cotidiana en la Sierra Nevada.
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