
Arrasan la Sierra por oro: Corpamag, Ejército y Fiscalía detectan maquinaria ilegal que devastó 5 hectáreas y envenenó el agua
Un complejo minero ilegal altamente mecanizado operó sin permisos entre Zona Bananera y Ciénaga. Autoridades lo desmantelaron tras evidenciar un daño ambiental crítico en la Sierra Nevada de Santa Marta.
Las autoridades hallaron toda una operación industrial ilegal metida en plena Sierra Nevada de Santa Marta.
Retroexcavadoras sobre orugas, sistemas de bombeo, estructuras para clasificar material y un modelo de extracción aluvial montado como si tuviera todos los permisos. Pero no tenía ninguno. Ni título minero de la Agencia Nacional de Minería, ni licencia ambiental de CORPAMAG.
Durante semanas —o meses—, la tierra fue abierta sin control. Hasta que el operativo llegó.
La Corporación Autónoma Regional del Magdalena (CORPAMAG), junto al CTI de la Fiscalía y el Ejército Nacional, irrumpió en el territorio ubicado entre los municipios de Zona Bananera y Ciénaga. Lo que encontraron no fue un campamento improvisado. Fue el mayor complejo de minería ilegal detectado en el departamento.

Cinco hectáreas completamente destruidas.
El balance técnico es contundente: arrasamiento total de la cobertura vegetal nativa, especialmente bosques riparios; suelos abiertos en zanjas profundas; alteración severa del terreno y un sistema hídrico golpeado directamente por la actividad extractiva.
El agua tampoco se salvó
Los cuerpos hídricos fueron convertidos en canales de lodo. Sedimentos descargados sin control y un riesgo latente de contaminación química por combustibles que caían directamente sobre el suelo y corrían hacia las fuentes de agua.
Todo en silencio. Sin vigilancia. Sin autorización.
“Esta ha sido el área de actividad minera más grande encontrada en el departamento del Magdalena”, advirtió Gustavo Valdés Pertuz, subdirector de Gestión Ambiental de CORPAMAG, al confirmar la suspensión inmediata de las actividades.
Un grave daño ambiental al macizo
La intervención dejó una huella difícil de revertir en uno de los ecosistemas más sensibles del país. La Sierra Nevada no solo perdió cobertura vegetal: sufrió un grave daño.
Detrás de la operación, además del impacto ambiental, hay un frente penal abierto. Las autoridades advierten que este tipo de explotación configura delitos contemplados en la Ley 599 de 2000, como el aprovechamiento ilícito de recursos naturales, explotación ilegal de yacimientos mineros, daño ambiental e incluso ecocidio.

La minería ilegal en esta zona no es un hecho aislado. Es una cadena que se instala donde no hay control y avanza hasta que alguien la detiene.
Ahora, el llamado de las autoridades es directo: denunciar el ingreso de maquinaria pesada, la tala indiscriminada o cualquier alteración anormal en ríos y suelos.
Porque mientras no haya alerta, la destrucción sigue entrando por partes.
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