Aparece con vida el cuarto cobradiarios desaparecido; único sobreviviente de una historia de terror


El joven de 21 años, fue hallado con vida en zona rural de Coveñas tras varios días desaparecido. Sus tres compañeros fueron encontrados asesinados en distintos municipios de Sucre y Córdoba, en un caso que ahora entra en una fase determinante de investigación.

La aparición con vida de Jesús David Anaya Guevara no solo representa alivio en medio de la tragedia; también podría permitir reconstruir lo ocurrido desde la tarde del 20 de febrero, cuando él y otros tres cobradiarios salieron y no regresaron.

Durante días, el caso avanzó bajo un patrón inquietante: desaparición simultánea, hallazgos perturbadores, muertes violentas en zonas rurales apartadas y silencio absoluto sobre el paradero del cuarto joven. La esperanza parecía esfumaron ante ese panorama.

Primero fue encontrado el cuerpo de David Esteban Bohórquez en jurisdicción de Sincelejo. Luego, las autoridades confirmaron la ubicación sin vida de los hermanos Camilo Andrés y Jhonatan Villegas Ramírez en San Antonio de Palmito y San Andrés de Sotavento, respectivamente. Los puntos están separados entre sí, lo que sugiere desplazamientos posteriores a la desaparición inicial.

Un dato que cobra especial relevancia dentro del proceso es la información divulgada por el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, según la cual los cuatro jóvenes habrían sido citados en una zona del municipio de Tuchín, en Córdoba. De confirmarse plenamente esa versión, la investigación podría centrarse en identificar quién los convocó, con qué propósito y qué ocurrió tras ese encuentro.

Un perfil que cobra importancia sobre los hecho es que los cuerpos hayan sido encontrados en municipios distintos abre la posibilidad de que existiera una logística organizada detrás del crimen.

Las autoridades analizan registros de telefonía, recorridos y posibles cámaras en vías principales para establecer la ruta que siguieron después de salir juntos.

En ese contexto, el testimonio de Jesús David se convierte en una pieza central. Saber dónde estuvo, con quién permaneció y bajo qué circunstancias apareció en el sector Torrente Indígena, en zona rural de Coveñas, podría aclarar si se trató de un engaño previo, una retención forzada o un hecho vinculado a su actividad laboral como cobradiarios.

El entorno en el que ejercían su trabajo también es materia de análisis. La labor de cobro diario implica manejo de dinero en efectivo y desplazamientos constantes por diferentes sectores, lo que en algunos territorios puede exponer a riesgos adicionales. Las autoridades no descartan ninguna hipótesis mientras avanzan en la recolección de pruebas técnicas y testimoniales.

Mientras tanto, el caso entra en una etapa decisiva. La aparición del único sobreviviente no cierra la historia; por el contrario, podría abrir la puerta a respuestas concretas en un proceso que dejó tres víctimas fatales y una región que exige verdad y justicia.

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Hoy, la familia de Jesús David respiran con tranquilidad. Un milagro en medio de tanto dolor.


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