
Animales atropellados dejarían de morir sin auxilio: Congreso propone que el SOAT pague su atención
El Congreso estudia un proyecto de ley que busca obligar al SOAT a cubrir la atención médico-veterinaria de animales atropellados en las vías del país. La iniciativa pretende cerrar un vacío legal que hoy deja miles de casos sin respuesta y traslada la carga a ciudadanos y rescatistas.
Los animales atropellados en las carreteras de Colombia hoy mueren sin auxilio y sin respaldo del Estado. Esa realidad, repetida a diario en los corredores viales del país, es la que el Congreso de la República decidió poner sobre la mesa con un proyecto de ley que propone que el SOAT asuma los costos de su atención médica.
La iniciativa, conocida como Ley Huellas Vivas, fue presentada por el representante a la Cámara Juan Camilo Londoño Barrera y plantea una reforma al Código Nacional de Tránsito para que el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito cubra la atención veterinaria de animales involucrados en siniestros viales.
El proyecto propone que animales domésticos, amansados y especies de fauna silvestre vertebrada sean reconocidos como víctimas de hechos de tránsito, un estatus que hoy no existe y que impide una respuesta institucional inmediata cuando un animal es atropellado.
En la práctica, el vacío legal ha convertido cada atropellamiento en una escena de abandono. Los conductores continúan su camino, los animales quedan heridos o agonizando en la vía y la atención depende, casi siempre, de la voluntad y los recursos de ciudadanos, rescatistas o fundaciones que no dan abasto.
La propuesta legislativa busca cambiar ese escenario trasladando la responsabilidad al sistema de aseguramiento que ya responde por los daños derivados de los accidentes de tránsito. Con la reforma, el SOAT permitiría cubrir procedimientos veterinarios de urgencia, evitando que la falta de dinero sea la diferencia entre la vida y la muerte.
El debate no se limita a las mascotas. El proyecto también incluye a la fauna silvestre vertebrada, una de las principales víctimas invisibles del crecimiento de la red vial, obligada a cruzar carreteras que fragmentan su hábitat y multiplican los riesgos de atropellamiento.
El trámite legislativo comenzó el 27 de enero de 2026 en la Cámara de Representantes y abrió una discusión nacional sobre el papel del Estado, los conductores y la sociedad frente a una problemática que hasta ahora ha sido tratada como un daño colateral del tránsito.
Mientras el Congreso estudia la iniciativa, el país enfrenta una decisión de fondo: seguir aceptando que los animales atropellados mueran sin atención en las carreteras o reconocerlos, por primera vez, como víctimas que merecen auxilio y respuesta institucional.
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