Alcaldía destaca que bajó la accidentalidad en Santa Marta este 2025


Aunque el año ha estado marcado por muertes desgarradoras en motos, choques violentos y escenas que han estremecido a toda la ciudad, el Comité Local de Seguridad Vial confirmó que la siniestralidad se redujo en un 17%. La administración del alcalde Carlos Pinedo asegura que es resultado de controles, educación y seguimiento constante.

Santa Marta ha llorado este año accidentes brutales: jóvenes que no regresaron a casa, motos partidas en dos, familias enteras devastadas por el alcohol, la imprudencia y la velocidad. Pero mientras la ciudad siente que cada semana amanece con una tragedia nueva, los números oficiales revelan un hecho inesperado: la accidentalidad vial disminuyó en 2025.

Pareciera imposible de creer. A simple vista, la ciudad vive una oleada de tragedias: choques en la Troncal, muertos en avenidas principales, motociclistas que arriesgan la vida cada noche y familias que no superan el dolor. Sin embargo, los datos del Distrito muestran un comportamiento distinto. Según la Secretaría de Movilidad Multimodal y Sostenible, Santa Marta presenta una reducción del 17% en la siniestralidad, una cifra que sorprende en medio de un año que ha dejado titulares oscuros y duelos constantes.

El anuncio se hizo en la más reciente sesión del Comité Local de Seguridad Vial, presidido por el secretario de Movilidad, Fidel Castro Tapia. Allí se revisaron los avances del Plan de Seguridad Vial implementado desde 2024, que funciona como la hoja de ruta para mejorar la movilidad y evitar muertes en las vías.

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“Hemos logrado reducir en un 17% la siniestralidad en Santa Marta, un avance importante para la ciudad, aunque sabemos que aún falta por hacer”, aseguró Castro Tapia, consciente de que la percepción ciudadana parece ir en otro sentido.

Las dos caras de la realidad

El contraste es evidente: por un lado, las cifras muestran progreso; por el otro, las historias que han marcado a Santa Marta este año hablan de imprudencias fatales, motos conducidas en estado de embriaguez, exceso de velocidad y choques que han dejado familias destrozadas.

La Alcaldía reconoce esa dualidad. “Las tragedias pesan, pero el avance es real”, dicen desde la administración. Por eso, el Comité reunió a transportadores, motociclistas, peatones, ciclistas, la Agencia Nacional de Seguridad Vial, la Universidad del Magdalena y otras instituciones, para analizar qué está funcionando y qué no.

La academia aportó un consolidado de comportamientos viales que permite orientar acciones más precisas. Entre los compromisos definidos está reforzar controles para atacar prácticas recurrentes como el uso de placas tapadas o adulteradas, una forma de burlar a la autoridad que sigue aumentando el riesgo en las vías.

Un avance que no borra el dolor

Los funcionarios muestran las cifras como un avance técnico. Pero para quienes han perdido familiares este año, esa reducción no cambia la realidad: las calles siguen siendo peligrosas y la imprudencia continúa cobrando vidas.

Sin embargo, el Distrito insiste en que el camino debe mantenerse. Más pedagogía, más controles, más orden en las vías. Una ciudad que llora a sus víctimas, pero que empieza a ver resultados que pueden evitar que esa lista siga creciendo.

“Nuestro llamado es a seguir trabajando juntos. Tenemos resultados positivos, pero necesitamos reducir aún más los siniestros viales”, reiteró Castro Tapia.
El mensaje final es claro: las cifras mejoran, pero la batalla por la seguridad vial apenas comienza.


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