Agudelo vuelve a las calles de Santa Marta y ratifica respaldo masivo rumbo a la Cámara


El excandidato a la Alcaldía de Santa Marta midió el pulso en Taganga y en el corredor de la Universidad del Magdalena. Encontró una ciudad que no olvida el resultado que obtuvo y que hoy lo respalda como cabeza de lista de Fuerza Ciudadana a la Cámara de Representantes.

Jorge Agudelo salió a caminar dos sectores claves de Santa Marta para saber si todavía lo recordaban. No necesitó mucho tiempo para confirmarlo. En Taganga y en el corredor de la Universidad del Magdalena la respuesta fue la misma: abrazos, apretones de mano y una frase repetida una y otra vez —“a usted le quitaron eso injustamente”—.

La campaña a la Alcaldía fue corta y terminó en una tormenta política que aún genera insatisfacción. Los votos que lo daban como ganador se diluyeron en decisiones judiciales y administrativas que muchos samarios nunca entendieron. Por eso el recorrido de esta semana no fue uno más. Para Agudelo fue volver al lugar donde se quedó una herida abierta.

Santa Marta tiene memoria”, le dijo un pescador en Taganga mientras lo tomaba por los hombros. En los negocios del malecón, los comerciantes le repitieron que el proyecto de Fuerza Ciudadana no puede quedarse a mitad de camino. Allí, casa a casa, negocio a negocio, el candidato escuchó que su nombre sigue asociado a lo que empezó Carlos Caicedo en la ciudad y en el departamento.

El mensaje de la gente fue claro: el castigo electoral que muchos sintieron no se ha olvidado y ahora quieren cobrárselo en las urnas al viejo establecimiento. Agudelo lo entendió rápido y convirtió la caminata en un diálogo sin tarima. “Estoy listo para legislar por ustedes”, repetía mientras anotaba quejas de servicios públicos, de inseguridad y de falta de oportunidades.

La juventud se metió en la campaña

En el corredor de la Universidad del Magdalena el ambiente cambió de tono. Los estudiantes rodearon al candidato como si se tratara de un viejo conocido. No hubo discursos largos, sino conversaciones cortas sobre empleo, becas y transporte.

Este proyecto no es mío, es de cada joven que quiere un futuro digno”, les dijo Agudelo.

La frase corrió de grupo en grupo y terminó convertida en consigna. Varios universitarios aceptaron ser voluntarios de la campaña y le prometieron mover el voto en los barrios donde viven.

Para Fuerza Ciudadana, esa escena fue una señal política: el electorado que los llevó al poder local sigue vivo y dispuesto a jugar en las elecciones legislativas.

El recuerdo de lo que pasó

En cada esquina apareció el tema inevitable: la Alcaldía perdida. Una vendedora de fritos se lo soltó sin filtro: “A usted lo robaron, doctor, pero el tiempo de Dios es perfecto”. Otros fueron más duros y hablaron de persecución política.

Agudelo no esquivó el asunto. Agradeció la solidaridad y repitió que su pelea ahora es en el Congreso. El recorrido terminó convertido en un acto de reivindicación personal y colectiva. No hubo caravanas ni música, solo contacto directo con una base que parece seguir intacta.

El pulso sigue en el Magdalena

La campaña se movió este jueves al municipio de Plato, la tierra del ‘Hombre Caimán’. Allí Agudelo y Carlos Caicedo insistieron en que Fuerza Ciudadana tiene lista propia a Cámara y Senado y que la pelea es por mantener el poder político del departamento.

El equipo naranja siente que el viento volvió a soplar a su favor. Lo que vieron en Taganga y en la Universidad del Magdalena lo interpretan como un mensaje: la derrota del año pasado no cerró el ciclo, solo lo aplazó.

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Agudelo regresó a su casa con la certeza de que no camina solo. La calle, al menos por ahora, le devolvió lo que las urnas le quitaron.


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