
ACSN y EGC trasladan su guerra de la Sierra a redes y con comunicados se acusan de atacar a las comunidades indígenas
Mientras las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN) y el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC) intercambian acusaciones públicas en redes sociales por los ataques en la Sierra Nevada, las comunidades indígenas siguen atrapadas en medio de los combates.
La confrontación ya deja al menos tres muertos, diez heridos y una madre con su hijo desaparecidos, mientras el Ejército anuncia una intervención urgente en la zona.La guerra en la Sierra Nevada ya no solo se pelea con fusiles. También se libra con comunicados en redes sociales.
Mientras las montañas se sacuden por los disparos, dos de los grupos armados que se disputan el control del territorio —las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN) y el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), conocido como Clan del Golfo— iniciaron una batalla pública de acusaciones. Cada uno señala al otro de atacar a las comunidades indígenas y de cometer acciones indiscriminadas que están dejando víctimas entre la población civil.
Pero mientras los grupos armados se señalan mutuamente, la realidad en la Sierra es otra: comunidades indígenas encerradas entre los disparos, familias escondidas en sus casas y veredas enteras viviendo bajo la amenaza constante de los combates.
La confrontación se concentra en la vereda La Fuente, en inmediaciones de territorios del pueblo arhuaco, donde los enfrentamientos se han intensificado en los últimos días.
El saldo preliminar ya es alarmante: tres personas muertas, diez heridas y una madre con su hijo reportados como desaparecidos.
La situación humanitaria es tan grave que hasta ahora no ha sido posible evacuar a varios heridos ni recuperar algunos de los cuerpos, debido al riesgo que representan los enfrentamientos.
La guerra de acusaciones
El primer comunicado lo difundieron las ACSN, que negaron estar detrás de ataques contra comunidades indígenas y responsabilizaron directamente al grupo rival.
Según esa versión, los combatientes del EGC estarían ejerciendo presiones violentas contra los “hermanos mayores”, como se conoce a los pueblos indígenas de la Sierra, e incluso atacando viviendas ubicadas en territorios ancestrales.
Dicen que son ellos quienes le están brindando atención médica a la población y lo demuestran con videos donde se ve a los hombres de los conquistadores junto con los hermanos mayores afectados en la guerra. No obstante, horas después llegó la respuesta del EGC, que rechazó los señalamientos y devolvió las acusaciones.
El grupo aseguró que las ACSN habrían utilizado drones cargados con explosivos para atacar zonas donde se encontraban comunidades indígenas, lanzando granadas de fragmentación sin importar la presencia de población civil.
Las dos versiones se contradicen, pero coinciden en algo: la guerra está ocurriendo en medio de comunidades indígenas. Y esas comunidades son las que están pagando el precio.
Indígenas en medio del fuego
En la Sierra no hay refugios ni alarmas. Cuando empiezan los disparos, las familias solo pueden esconderse.
Las balas atraviesan caminos, caen cerca de las chozas y obligan a las comunidades a permanecer confinadas en sus territorios. Ni los niños ni los ancianos están a salvo cuando la guerra llega hasta las casas.
Organizaciones de derechos humanos han advertido que en medio de los combates los grupos armados estarían utilizando viviendas indígenas como trincheras, una práctica que viola el Derecho Internacional Humanitario y aumenta el riesgo para la población civil.
Las denuncias también señalan el uso de drones con explosivos, una práctica cada vez más frecuente en conflictos armados en zonas rurales del país.
Reacción institucional
La gravedad de la situación obligó a una reacción de las autoridades.
La gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra, se reunió con el cabildo gobernador arhuaco Luis Salcedo, tras escuchar testimonios sobre la crisis humanitaria que atraviesan las comunidades indígenas en la Sierra.
Durante el encuentro, las autoridades acordaron convocar un Comité de Justicia Transicional extraordinario para evaluar la situación y definir acciones urgentes de protección.
“Escuchamos los testimonios de la difícil situación en la Sierra Nevada y la evidente violación de derechos humanos que atraviesa la comunidad arhuaca”, señaló la mandataria departamental.
La gobernadora también pidió una intervención directa del Gobierno Nacional ante la escalada del conflicto armado.
Operación militar en marcha
Mientras tanto, el Ejército Nacional anunció el despliegue inmediato de tropas hacia la zona de los enfrentamientos.
La Segunda Brigada enviará tres pelotones del Batallón de Montaña N.º 6 hacia el sector de Serankwa, con apoyo de sobrevuelos coordinados con la Fuerza Aeroespacial Colombiana.
Además, otros cinco pelotones permanecen en alistamiento para reforzar la operación militar con el objetivo de contener los combates entre los dos grupos armados.
La intervención busca recuperar el control del territorio y permitir la atención humanitaria de las comunidades afectadas.
Pero mientras las tropas se movilizan y los grupos armados intercambian comunicados en redes sociales, en la Sierra Nevada la gente sigue esperando algo más urgente que una explicación.
Que la guerra deje de pasar por sus casas.
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