A uno no lo han querido es nada: obrero cayó a un pozo de 72 metros y su esposa bajó sola a rescatarlo


Su intervención fue clave para mantenerlo con vida hasta que los bomberos lograron rescatarlo. Ambos sobrevivieron y permanecen bajo atención médica.

No pidió autorización ni esperó refuerzos. Cuando supo que su esposo estaba inconsciente bajo tierra, Jennifer Saraí Pérez Jácome tomó una decisión extrema: bajar ella misma. Eran cerca del mediodía de este jueves en la colonia Ruano, zona 2 de la ciudad de Chiquimula en Guatemala, cuando el tiempo empezó a jugar en contra de Edvin Ramos Roque, obrero de 39 años que excavaba un pozo artesanal.

Edvin trabajaba a una profundidad aproximada de 72 metros cuando, de manera repentina, se descompensó y perdió el conocimiento. La falta de ventilación y la posible acumulación de gases convirtieron el fondo del pozo en un espacio letal. Sus compañeros notaron que no respondía y dieron aviso inmediato a los cuerpos de socorro, pero cada minuto sin oxígeno reducía sus posibilidades de sobrevivir.

La emergencia avanzaba con una rapidez cruel. El trabajador permanecía inconsciente bajo tierra, sin aire suficiente y sin posibilidad de salir por sus propios medios. Fue entonces cuando Jennifer llegó al lugar y entendió que la espera podía ser fatal.

Sin equipo técnico, sin entrenamiento y consciente del riesgo, aseguró cuerdas y comenzó a descender los 72 metros del pozo. Lo hizo sola. El trayecto fue oscuro, estrecho y peligroso. Un error, un desmayo o un fallo en la cuerda habría significado una tragedia mayor.

En el fondo encontró a Edvin inconsciente. Jennifer lo sostuvo, lo aseguró y permaneció junto a él, intentando mantenerlo con vida en un espacio con escaso oxígeno, mientras desde la superficie se organizaban las maniobras de rescate. Fueron minutos marcados por la angustia, el encierro y la incertidumbre.

La ayuda de los organismos de rescate

Poco después, los Bomberos Voluntarios llegaron al sitio e iniciaron el operativo técnico para la extracción. Gracias a la intervención previa de la mujer, el trabajador logró resistir hasta ser sacado del pozo con vida.

Ya en superficie, Edvin Ramos Roque fue estabilizado y trasladado al Hospital Nacional de Chiquimula, donde permanece bajo observación médica. De acuerdo con los reportes preliminares, el desmayo habría sido provocado por la inhalación de gases o la falta de oxígeno durante la excavación. Su condición es estable.

Jennifer Pérez también recibió atención médica tras la exposición a condiciones extremas durante el rescate, sin que se reportaran complicaciones de gravedad.

La historia se difundió rápidamente en Chiquimula y fuera del país. Vecinos, usuarios en redes sociales y organismos de socorro coincidieron en destacar el acto de valentía de la mujer, que decidió descender 72 metros bajo tierra cuando la vida de su esposo dependía de minutos.

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Mientras las autoridades revisan las condiciones de seguridad en este tipo de trabajos artesanales, el caso deja una escena contundente: cuando no había tiempo, ni garantías, ni ayuda inmediata, una mujer bajó al fondo de la tierra porque el amor no sabe esperar.


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