A ‘Rambo’, lo obligaron a suplicar la paz y lo mataron frente a la cámara; el humillante final de peligroso criminal de La Guajira


El criminal más buscado de Maicao, por quien ofrecían 200 millones de pesos, fue humillado antes de morir: sus captores lo hicieron grabar un mensaje pidiendo el fin de las extorsiones y, sin cortar el video, lo ejecutaron para enviar una advertencia a las mafias de La Guajira.

Alias Rambo no murió como los hombres a los que persiguió. Murió temblando, mirando un lente, repitiendo un libreto que no era suyo. Sus verdugos lo sentaron frente a un celular, le ordenaron pedir el cese al fuego y lo convirtieron en mensajero del mismo terror que él sembró durante años en Maicao. Cuando apenas terminaba la última frase, lo mataron con el video encendido.

La escena dura un minuto y alcanza para entenderlo todo. El hombre que durante años encabezó la estructura de Los Yeico masacre, responsable de extorsiones y homicidios, aparece con la voz apagada, los ojos nerviosos y la cara desencajada. No hay armas, no hay bravuconadas, no hay el matón que conocía la gente. Solo un tipo acorralado que sabe que ya estaba sentenciado.

“Le pido por favor a las personas que tienen las armas encima, a las personas que están extorsionando, que cesen el fuego”, dice mirando a un punto fijo. Nombra a alias Rafa, a Ruki, a Ricardo Fonseca, a Pepe, y los acusa de seguir envenenando la guerra. No alcanza a terminar. Se oyen los disparos, un grito y la imagen se sacude. El mensaje quedó claro: en Maicao el poder no se negocia, se impone.

El asesinato ocurrió a finales de enero, pero el video empezó a circular hace apenas unas horas como un trofeo. No es un simple registro: es una ejecución pública diseñada para infundir miedo. A Rambo no solo lo mataron, lo usaron para disciplinar a sus propios aliados y rivales.

El cuerpo de Carlos Eduardo Ruiz González apareció el 30 de enero en la trocha María C., cerca del barrio Villa Luz. Tenía impactos en cabeza y tórax y llevaba más de 24 horas tirado cuando los vecinos avisaron. El CTI confirmó la identidad del hombre que encabezaba el cartel de los más buscados del municipio y por cuya captura la Alcaldía ofrecía 200 millones de pesos.

La trayectoria criminal de Rambo Rambo no era un delincuente menor. Entre 2021 y 2022 lideró una red binacional dedicada a cobrar “vacunas”, ordenar sicariatos y controlar barrios completos. En 2022 fue capturado con armas, munición y motos, vinculado al homicidio de William Ramírez Pianeta. Un año después quedó libre por vencimiento de términos y regresó a lo único que sabía hacer: mandar a matar.

Las autoridades hablan de “disputas internas”. La calle lo traduce distinto: lo cazaron los suyos. El video es la prueba. Quien lo grabó no buscaba justicia, buscaba espectáculo y dominio. Lo obligaron a denunciar a otros jefes, a reconocer que las extorsiones estaban destruyendo al pueblo y a pedir una paz que él nunca dio.

En Maicao la gente lo ve con conmoción y con alivio. Rambo cobró cuotas a tenderos, ordenó balaceras, dejó familias desplazadas. Pero incluso para un criminal su final resulta brutal. No hubo juicio ni captura, hubo escarnio. Lo hicieron hablar para después callarlo para siempre.

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La Policía investiga quiénes estuvieron detrás del crimen, pero el mensaje ya circula más rápido que cualquier expediente: los jefes de ayer pueden terminar de rodillas mañana. Rambo, el hombre que durante años impuso miedo, acabó siendo actor de su propia ejecución.

En La Guajira la guerra no descansa. Solo cambia de dueño.


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