
A punta de extorsiones y bala quieren cerrar una carnicería en Fundación; ya le mataron un trabajador
Dos ataques armados en menos de tres meses, un trabajador asesinado y otro gravemente herido tienen al borde del cierre a un expendio de carne en el centro de Fundación. Las autoridades atribuyen los hechos a presiones extorsivas de estructuras criminales que buscan someter al comercio local.
El mensaje ha sido claro y cada vez más violento: pague o cierre.
Una carnicería, ubicada en plena zona céntrica de Fundación, pasó de ser un negocio tradicional a convertirse en blanco directo de la violencia. Ya la atacaron dos veces. En la segunda, los disparos no fueron contra la fachada. Fueron contra las personas.
El más reciente atentado ocurrió hace apenas unos días y quedó en cámaras de seguridad. Un pistolero irrumpió en el establecimiento y disparó sin siquiera buscar a alguien específico. Las cámaras de seguridad registraron la escena: el hombre armado entra y abre fuego contra los trabajadores que estaban atendiendo. Clientes corren. Gritos. Sangre. Caos.
Un empleado murió. Otro quedó gravemente herido.
No fue un ataque sicarial. No hubo cruce de palabras. Fue un acto directo de terror.
La advertencia que se volvió tragedia
El primer ataque había ocurrido a finales de 2025. Hombres armados dispararon contra el local y dejaron daños materiales. Muchos lo interpretaron como una advertencia. Un aviso para que entendieran que debían pagar.
Pero el propietario decidió seguir abierto. Resistir.

La segunda arremetida fue más brutal. Esta vez la advertencia se convirtió en ejecución. La hipótesis principal de las autoridades apunta a presiones extorsivas de estructuras criminales que se disputan el control del comercio en Fundación.
El establecimiento hoy está al borde del cierre. No por falta de clientes. No por crisis económica. Sino por miedo.

Comercio bajo amenaza
En el sector el ambiente cambió. Puertas que antes cerraban al caer la noche ahora se bajan a media tarde. Conversaciones en voz baja. Miradas desconfiadas. Algunos comerciantes reconocen que han recibido exigencias económicas ilegales. Otros callan. El silencio, en estos casos, es protección.
Fundación vive una presión sistemática sobre su comercio. La carnicería atacada se convirtió en símbolo de esa ofensiva criminal: insistencia a punta de bala para imponer autoridad paralela.
El propietario ha pedido apoyo urgente a las autoridades para no tener que cerrar definitivamente. Mantener abierto el negocio hoy es un acto de resistencia.
La reacción oficial
La gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra, visitó Fundación tras el último atentado. Se reunió con comerciantes y pidió a la Policía y al Ejército fortalecer las acciones contra la extorsión. El GAULA y el Gaula Militar adelantan investigaciones y han intensificado operativos en la zona.
Sin embargo, hasta ahora no hay capturas.
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La percepción en la calle es otra: que la violencia va adelante y la autoridad detrás.
Dos atentados en el mismo lugar no son coincidencia. Son insistencia. Son presión. Son una orden no firmada que pretende cerrar puertas a fuerza de disparos.
En Fundación, abrir el negocio cada mañana empieza a sentirse como un riesgo de vida. Y una carnicería, que debería vender carne, hoy genera miedo.
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