
A dos abuelos los asesinaron de forma brutal dentro de su vivienda
Un violento doble homicidio sacudió a una comunidad de la localidad de Suba tras el hallazgo de dos adultos mayores asesinados dentro de su vivienda. Cámaras de seguridad registraron a un hombre saliendo del inmueble con el rostro cubierto.
La tranquilidad de un barrio residencial terminó rota por una escena de horror. Dentro de una vivienda, dos adultos mayores fueron asesinados con arma cortopunzante. El crimen, que quedó parcialmente registrado en cámaras de seguridad, desató una investigación urgente para identificar al responsable de un ataque que ocurrió en el mismo lugar donde las víctimas habían construido su vida durante décadas.
Las víctimas fueron identificadas como Guillermo Alberto Anzola, de 72 años, y Gloria Isabel Guerrero, de 66. La pareja llevaba más de 30 años viviendo en su casa del barrio Aures, en la localidad de Suba, un lugar donde eran conocidos por los vecinos como personas tranquilas. Sin embargo, la vivienda que durante años fue su refugio terminó convertida en el escenario de una muerte violenta y profundamente desconcertante.
El hallazgo ocurrió cuando una de sus hijas recibió una advertencia inquietante. En las cámaras de seguridad instaladas dentro de la casa apareció la imagen de un hombre saliendo del lugar con el rostro parcialmente cubierto. Llevaba una cachucha que, según relató la mujer, pertenecía a su propio padre y trataba de ocultar su cara con un trapo.
Ese detalle encendió todas las alarmas.
La mujer decidió ir de inmediato a la vivienda acompañada por policías. Lo que encontró al llegar fue un panorama fue desolador. La casa estaba completamente revuelta: ropa tirada, cobijas desordenadas, objetos movidos de su lugar. Algo terrible había ocurrido allí adentro.Intentaron entrar al cuarto principal, pero la puerta estaba cerrada con seguro. Sin poder abrirla, la hija se acercó a la ventana y miró hacia el interior.
Entonces lo vio.
Su padre estaba tirado en el suelo, boca arriba, junto a la cama. El bastón que utilizaba para movilizarse estaba cerca de su cuerpo. El hombre padecía una enfermedad terminal y tenía serios problemas de movilidad, lo que hace aún más estremecedora la forma en que fue atacado.
“Abrimos. Entraron los policías. Seguimos derecho al cuarto de mis papás, pero la puerta estaba cerrada con seguro. Yo me asomé por la ventana y vi a mi papá al lado de la cama, tirado en el piso boca arriba”, relató la mujer visiblemente afectada.
La escena dentro de la habitación era caótica. Las cobijas estaban revolcadas, la ropa regada. Todo indicaba que hubo un momento de violencia intensa antes de que el hombre fuera asesinado.
Los policías pidieron a los familiares que se retiraran del lugar para continuar la inspección. Fue entonces cuando encontraron el cuerpo de la otra víctima.
En otra habitación de la casa estaba Gloria Isabel Guerrero. Según contó la hija, la mujer fue hallada envuelta en una cobija.
“Todo estaba revolcado… la ropa, las cobijas. Entonces los policías nos dijeron que saliéramos y ellos se quedaron en el cuarto. Ahí fue que encontraron a mi mamá en el otro cuarto. Luego la Policía me dijo que mi mamá estaba enrollada en una cobija”, narró con dolor.
El horror se mezcló con la incredulidad.
Para los investigadores hay un detalle que aumenta el misterio: a pesar del desorden dentro de la vivienda, el dinero en efectivo, los celulares y otros objetos de valor permanecían intactos. Es decir, aparentemente no se trató de un robo.
Dentro de la misma casa vivían también una nieta menor de edad y el excompañero sentimental de la hija de la pareja. La mujer explicó que sostuvo con él una relación de cerca de 20 años que terminó en 2024 tras denunciarlo por violencia intrafamiliar.
“Yo tuve una relación marital y de convivencia por 20 años seguidos, pero esa relación se acabó en 2024. Él me pegaba, me agredía física y psicológicamente, por eso lo demandé”, contó.
Según su versión, el hombre —quien trabaja como pintor de casas y apartamentos— se había quedado viviendo en la vivienda desde noviembre del año pasado. La madre de la mujer le había arrendado una habitación por 250.000 pesos mensuales.
Tras conocerse el crimen, el hombre se presentó ante las autoridades y rindió una declaración jurada asegurando que no estaba en el lugar cuando ocurrieron los hechos.
Mientras tanto, los investigadores del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía analizan las grabaciones de las cámaras de seguridad y reconstruyen minuto a minuto lo ocurrido dentro de la casa.
En el barrio Aures, la conmoción sigue latente. Los vecinos todavía intentan entender cómo una pareja de adultos mayores terminó asesinada de forma tan cruel dentro de la casa donde habían vivido más de tres décadas.
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