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Un furgón llevaba 1.600 babillas hacinadas en el sur del Magdalena: 480 fueron halladas muertas


Los reptiles estaban dentro de costales de fique y canastillas. Un control de la Policía en la vía entre Santa Ana y Pijiño del Carmen permitió recuperar con vida a 1.120 ejemplares. Una persona fue capturada.

Dentro del furgón, entre costales de fique y canastillas, eran transportadas 1.600 babillas en condiciones de hacinamiento. Cuando las autoridades revisaron el cargamento, encontraron que cientos de ellas ya habían muerto. Algunas estaban en avanzado estado de descomposición. El hallazgo, reportado este 4 de noviembre, dejó al descubierto un caso de tráfico ilegal de fauna silvestre en el sur del Magdalena.

El vehículo se movilizaba por la vía que comunica a Santa Ana con Pijiño del Carmen. Allí, durante labores de prevención, control y registro a personas y automotores, integrantes de la Policía Nacional detectaron el transporte de los reptiles, que carecían de condiciones adecuadas de espacio y ventilación.

El procedimiento permitió recuperar con vida a 1.120 babillas, pero para otras 480 la intervención llegó demasiado tarde. Ese fue el balance de la valoración realizada por la Corporación Autónoma Regional del Magdalena, Corpamag, que acompañó a la Policía en la atención del caso.

Un cargamento de animales vivos y muertos

Los ejemplares, de la subespecie Caiman crocodilus fuscus, permanecían confinados en los recipientes utilizados para movilizarlos. Según la información entregada por la autoridad ambiental, el hacinamiento y las condiciones inadecuadas de transporte pusieron en riesgo su supervivencia.

Durante la revisión, Corpamag confirmó la muerte de 480 animales y encontró que algunos cuerpos ya presentaban un avanzado proceso de descomposición. El comunicado no precisa cuánto tiempo llevaban dentro del vehículo ni cuál era el destino del cargamento.

Por estos hechos, una persona fue capturada y puesta a disposición de las autoridades competentes, que deberán establecer su responsabilidad y esclarecer las circunstancias del transporte ilegal.

Los sobrevivientes regresaron al agua

Tras la valoración, las 1.120 babillas que sobrevivieron fueron trasladadas y liberadas en cuerpos de agua del sector. De acuerdo con Corpamag, los lugares seleccionados reúnen las condiciones ambientales adecuadas para su permanencia.

La liberación permitió devolver a su entorno a los ejemplares recuperados, en medio de un procedimiento marcado por la elevada cantidad de animales muertos: el 30 por ciento de las babillas transportadas no sobrevivió.

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La autoridad ambiental explicó que el confinamiento prolongado en espacios reducidos, la falta de movilidad y la ventilación insuficiente pueden provocar estrés, lesiones y alteraciones fisiológicas capaces de causar la muerte. También advirtió que, aunque el sufrimiento de los reptiles puede resultar menos evidente para las personas, estos animales padecen las consecuencias físicas de tales prácticas.

Una pérdida que también alcanza a los ecosistemas

Las babillas forman parte de los ecosistemas acuáticos del Magdalena y enfrentan presiones por su captura y comercialización ilegal. Su extracción afecta tanto a los ejemplares transportados como a las poblaciones silvestres y los procesos ecológicos en los que participan.

Tras el hallazgo, Corpamag llamó a la ciudadanía a denunciar a los traficantes de fauna y a abstenerse de comprar o mantener estos animales de manera ilegal.

En la carretera entre Santa Ana y Pijiño del Carmen, un control policial permitió interrumpir el traslado y recuperar a más de mil reptiles. Sin embargo, los 480 encontrados muertos dejaron una evidencia concreta del daño causado por el tráfico de fauna: cientos de animales que no alcanzaron a regresar al agua.


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