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Se separó el 6 de septiembre y siguió bajo amenazas: Wanda Galindo cuenta lo que vivió antes de ser agredida violentamente por su expareja


La mujer asegura que, después de separarse de Keiver Díaz el 6 de septiembre, enfrentó persecuciones, control de sus comunicaciones y amenazas contra su familia. En su testimonio afirma que acudió a instancias judiciales buscando protección antes del ataque.

Antes de la agresión que denunció en Valledupar, Wanda Galindo asegura que había advertido el peligro. Había terminado su relación, intentado alejarse y buscado ayuda ante las instancias judiciales. Según su testimonio, tomó esas decisiones para protegerse de una situación de violencia que no terminó con la separación.

“No me quedé callada. Intenté protegerme, busqué ayuda y acudí a las instancias judiciales correspondientes, esperando encontrar protección antes de que la situación llegara a consecuencias irreparables”, expresó.

Su relato pone el foco en lo que afirma haber vivido antes del ataque: las conductas de control, las amenazas y las persecuciones que atribuye a su expareja, Keiver Díaz. Para Wanda, la agresión estuvo precedida por señales que la llevaron a temer por su seguridad y la de sus familiares.

La decisión de separarse

Wanda sitúa el inicio de esa etapa el pasado 6 de septiembre, cuando decidió poner fin a la relación. Según explicó, se alejó porque la convivencia se había convertido en un entorno marcado por episodios de violencia y manipulación.

“Elegí alejarme porque entendí que merecía vivir en paz y que mi vida, mi tranquilidad y mi dignidad estaban por encima de cualquier relación”, manifestó.

La separación era, en su versión, una decisión para recuperar su tranquilidad. Sin embargo, asegura que después comenzaron nuevos episodios de hostigamiento: su expareja habría intervenido su cuenta de WhatsApp, la seguía hasta el lugar donde trabajaba y habría amenazado a integrantes de su familia.

Así describe una situación en la que terminar el vínculo no le permitió sentirse a salvo. El temor, según su denuncia, continuó en sus comunicaciones, en sus desplazamientos y en la preocupación por lo que pudiera ocurrirles a sus seres queridos.

La ayuda que asegura haber buscado

En su declaración, Wanda insistió en que intentó conseguir protección antes de la agresión. Afirmó que acudió a las instancias judiciales correspondientes porque no quería que las amenazas y las persecuciones terminaran en un daño irreparable.

“Pero, a pesar de mis esfuerzos, hoy me encuentro contando una historia que pudo haber terminado de la peor manera”, relató.

El testimonio suministrado no precisa las fechas de esas actuaciones, las entidades que la atendieron ni las medidas que pudieron haberse adoptado. Esos elementos serán necesarios para establecer qué respuesta recibió y cómo se tramitó el riesgo que asegura haber comunicado.

Su reclamo, sin embargo, es concreto: sostiene que pidió ayuda antes del ataque y que, pese a ello, terminó siendo víctima de una agresión que pudo costarle la vida.

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“No puede tratarse como un hecho aislado”

Después de lo ocurrido, Wanda decidió hacer pública su versión. Además de señalar a quien considera responsable, pidió que se examine la secuencia de hechos que, según denuncia, antecedió a la agresión.

“Lo ocurrido hoy no puede tratarse como un hecho aislado. Detrás de tantas agresiones hay señales de alerta, amenazas, persecuciones y mujeres que piden ayuda antes de que sea demasiado tarde”, manifestó.

Con esas palabras, solicitó que la atención de las autoridades incluya los antecedentes que relata. Su petición es que las amenazas y las conductas de control sean escuchadas y atendidas oportunamente cuando una mujer expresa que teme por su vida.

“Mi caso es un llamado a escuchar, actuar y proteger, no a esperar a que ocurra una tragedia”, agregó.

Los señalamientos contra Keiver Díaz corresponden a la versión de Wanda y deberán ser esclarecidos por las autoridades competentes. En la información suministrada no se incluye una respuesta suya a estas acusaciones.

Sobrevivir y pedir protección

Wanda también dirigió su mensaje a otras mujeres que puedan estar atravesando situaciones similares. Les pidió no normalizar las agresiones, las amenazas ni el control dentro de una relación, conductas que ella identifica como parte de lo que vivió antes de separarse y después de hacerlo.

Su declaración termina con una solicitud de protección y con la dimensión que, para ella, tuvo lo ocurrido: sobrevivió a un ataque después de haber intentado ponerse a salvo.

“Pido a las autoridades que protejan a las mujeres víctimas de violencia. Hoy sobreviví, pero muchas no tienen la misma suerte”, concluyó.


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