“Su intensidad será entre fuerte y muy fuerte”: Ideam confirmó el fenómeno de El Niño en Colombia con una gran fuerza y efectos hasta 2027


Las autoridades ambientales confirmaron la llegada oficial de este ciclo climático con una intensidad catalogada entre fuerte y muy fuerte, cuyos efectos se prolongarán hasta 2027. Ante este panorama, se ordenó un plan de choque obligatorio para que alcaldías y gobernaciones blinden el abastecimiento de agua, la energía y la prevención de incendios antes del treinta de noviembre.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) confirmó oficialmente la presencia del fenómeno de El Niño en Colombia, catalogando su intensidad entre fuerte y muy fuerte.

Esta decisión técnica se tomó tras un seguimiento continuo a las variables atmosféricas y a la temperatura superficial del océano Pacífico, donde la región El Niño 3.4 registró una anomalía histórica de más tres coma cuarenta y nueve grados centígrados, cumpliendo cinco trimestres móviles consecutivos de condiciones cálidas y un índice ONI que escaló hasta dos coma dos.

Las proyecciones del Ideam indican que los efectos de este calentamiento se mantendrán vigentes al menos hasta el primer semestre de 2027.

Aunque el país se encuentra en su segunda temporada de lluvias, el impacto de El Niño provocará precipitaciones por debajo de los valores habituales, especialmente en las regiones Andina, Pacífica y Caribe, siendo diciembre el mes que concentrará el mayor déficit hídrico.

No obstante, las autoridades enfatizaron que la presencia del fenómeno no significa que dejará de llover por completo.

Ante este panorama, el director general del Ideam, Andrés Eduardo Herkrath Sanclemente, señaló que las señales de alerta se conocían desde meses atrás, recordando que en mayo la probabilidad de consolidación del fenómeno alcanzaba el noventa y seis por ciento y que las alertas por incendios pasaron de siete a noventa en apenas quince días.

“Esto no apareció ayer. Desde marzo el Ideam venía registrando la caída sostenida de la lluvia. En mayo la probabilidad de consolidación hacia finales de año llegaba al 96%. En esas mismas semanas las alertas por incendios pasaron de 7 a 90 en 15 días. La información existía, lo que no existió fue la decisión de convertirla en preparación”, aseguró Andrés Eduardo Herkrath.

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En la misma línea, el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), David Tamayo, destacó que el gran reto consiste en traducir los pronósticos climáticos en acciones concretas para reducir la vulnerabilidad en las regiones.

Para hacer frente a esta emergencia, el Gobierno nacional recordó que se encuentra en marcha un plan de choque obligatorio respaldado por una directiva presidencial expedida por el presidente Abelardo De La Espriella.

“Los alcaldes deben reunir su consejo municipal de gestión del riesgo, actualizar la estrategia de respuesta y los planes de contingencia, asegurar fuentes alternas de agua y tener vigentes los convenios con los bomberos. Los gobernadores deben convocar su consejo departamental, acompañar a los municipios con menos capacidad y saber con qué equipos y personal cuenta el departamento”, advirtió Herkrath.

La medida exige que todas las gobernaciones, alcaldías y entidades responsables tengan formulados y activados sus planes de contingencia a más tardar el treinta de noviembre.

Esto incluye coordinar la respuesta ante incendios forestales mediante herramientas satelitales de la UNGRD, proteger ecosistemas estratégicos a través del Ministerio de Ambiente, y garantizar la seguridad energética y el abastecimiento de agua y combustibles mediante las directrices del Ministerio de Minas y Energía.


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