Tras descartar la desalinizadora, Abelardo de la Espriella promete presentar en diez días una solución para el agua de Santa Marta


El presidente anunció que revisa el problema con varios ministros y fijó un plazo para presentar una alternativa. Su mensaje renueva la expectativa en una ciudad que sigue esperando una respuesta al desabastecimiento, mientras persisten las dudas sobre el proyecto descartado y el destino de sus recursos.

Santa Marta tiene un nuevo plazo para conocer la propuesta del Gobierno nacional frente a su crisis de agua potable. El presidente Abelardo de la Espriella anunció que en diez días presentará una “solución concreta”, después de reunirse con varios ministros para revisar la situación. El compromiso llega tras su decisión de descartar las plantas desalinizadoras impulsadas durante la administración de Gustavo Petro.

El anuncio fue publicado en sus redes sociales y volvió a poner el abastecimiento de la capital del Magdalena en la agenda presidencial. Sin embargo, el mensaje todavía no precisa qué proyecto reemplazará la desalinizadora, cuánto costará ni en qué tiempo comenzaría a beneficiar a los samarios.

“Reunido con varios ministros de mi Gobierno, revisando de manera directa y detallada la situación del agua en Santa Marta”, escribió el mandatario. En la misma publicación agregó: “Los samarios llevan demasiado tiempo esperando respuestas. Este Gobierno está para resolver. En 10 días volveré con una solución concreta para Santa Marta”.

Un anuncio después de cerrar la puerta a la desalinizadora

La nueva promesa presidencial ocurre después del cambio de rumbo anunciado el 25 de septiembre. Durante un encuentro con autoridades del Magdalena, De la Espriella sostuvo que las plantas desalinizadoras habían dejado de ser técnicamente viables y que era necesario replantear la solución de abastecimiento para Santa Marta.

Aunque señaló una razón técnica, en esa intervención no detalló los estudios o hallazgos que sustentaban su conclusión. Tampoco presentó la alternativa que reemplazaría el proyecto. Sí aseguró que los recursos seguían disponibles y que su Gobierno buscaría otra vía para atender el problema.

El anuncio de los diez días introduce ahora un compromiso verificable: presentar una propuesta. Ese plazo corresponde a la divulgación de la solución y no significa que, al finalizar esos días, la ciudad vaya a tener resuelto el suministro de agua potable.

Petro defiende el proyecto de su Gobierno

La decisión de descartar la desalinizadora provocó críticas del expresidente Gustavo Petro, quien defendió los avances de la iniciativa durante su administración. Según su versión, el proyecto había sido considerado técnicamente viable y había avanzado en su proceso de contratación.

Petro sostuvo que la propuesta estaba prevista para comenzar a suministrar agua a más de 500.000 personas en 2030. También cuestionó que fuera suspendida sin presentar un proyecto mejor que permitiera reemplazarla y evitar nuevos retrasos en la solución para Santa Marta.

El antecedente, sin embargo, también incluye una revisión de los organismos de control. En julio, la Procuraduría había solicitado suspender preventivamente el proceso contractual para examinar aspectos técnicos, jurídicos, financieros y de planeación. Esa actuación forma parte del contexto de una iniciativa cuyo rumbo terminó siendo modificado por el nuevo Gobierno.

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Los recursos y la alternativa, entre las preguntas pendientes

Las plantas habían sido declaradas de importancia estratégica mediante el CONPES 4159, con una inversión proyectada de $786.032 millones entre 2026 y 2030. De la Espriella afirmó que los recursos continuaban disponibles para una alternativa de abastecimiento, pero falta conocer cómo se financiará y ejecutará el nuevo proyecto.

La disponibilidad de recursos anunciada por el presidente no equivale a que la desalinizadora siga adelante. El Gobierno descartó esa ruta y ahora deberá explicar qué propone en su lugar, cuáles son sus soportes técnicos y qué pasos se requieren para convertirla en obras y suministro efectivo.


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