
“Que no entre ni la señal de la Santa Cruz”: pillaron a Firu haciendo videollamada y ordenaron encerrarlo en una cárcel de máxima seguridad
El señalado cabecilla del frente 36 de las disidencias de las Farc fue aislado después de una denuncia sobre presuntas videollamadas y publicaciones en redes sociales desde prisión. El presidente Abelardo De la Espriella ordenó trasladarlo a un penal con mayores controles.
Alias Firu estaba preso, pero, según una denuncia del gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, eso no le habría impedido realizar videollamadas con integrantes de estructuras armadas y publicar contenido en TikTok. La acusación provocó una reacción inmediata: aislamiento, requisa y una orden presidencial para enviarlo a una cárcel donde quede completamente incomunicado.
“Que no entre ni siquiera la señal de la Santa Cruz”, fue la instrucción impartida por el presidente Abelardo De la Espriella al director del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, INPEC. El mandatario también exigió que Édgar de Jesús Orrego Arango, alias Firu, fuera trasladado esposado y con el uniforme correspondiente a una persona privada de la libertad.
La decisión se produjo este sábado 19 de septiembre, después de que Rendón denunciara públicamente que el señalado cabecilla del frente 36 de las disidencias de las Farc estaría comunicándose desde prisión. La denuncia volvió a poner sobre la mesa una grave pregunta: ¿cómo puede un interno señalado de pertenecer a una organización armada acceder a teléfonos, internet y redes sociales dentro de una cárcel?
Una denuncia que llegó hasta la Presidencia
El gobernador de Antioquia aseguró haber recibido información sobre las presuntas comunicaciones de alias Firu desde el establecimiento penitenciario. Entre el material difundido aparece una imagen que, según el mandatario departamental, correspondería a una videollamada entre el interno y alias Primo Gay.
Rendón cuestionó que una persona privada de la libertad pudiera mantener contacto con otros integrantes de estructuras criminales y pidió adoptar medidas para cerrar cualquier posibilidad de comunicación clandestina desde las cárceles.
La información fue conocida por el presidente De la Espriella, quien ordenó al director del INPEC iniciar el traslado de Firu hacia un establecimiento con mayores restricciones. La instrucción fue pública, directa y acompañada de la frase que terminó concentrando la atención nacional.
El propósito, según la orden presidencial, es evitar que el señalado cabecilla mantenga comunicaciones no autorizadas mientras cumple la medida de aseguramiento intramural.
El INPEC requisó la celda y lo aisló
La respuesta del INPEC se produjo poco después. Funcionarios de la institución adelantaron un operativo en la celda ocupada por alias Firu para buscar teléfonos, dispositivos electrónicos u otros elementos prohibidos.
Durante la requisa, de acuerdo con la información conocida, no fueron encontrados objetos irregulares. Ese resultado, sin embargo, no detuvo el procedimiento ordenado desde la Presidencia.
El interno fue aislado mientras se organizaba su traslado a otro centro penitenciario. Posteriormente circularon imágenes en las que aparecía esposado y vestido con uniforme carcelario durante el operativo.
La institución deberá definir ahora el establecimiento de máxima seguridad al que será enviado y las medidas especiales que tendrá durante su permanencia. También tendrá que esclarecer si realmente utilizó dispositivos electrónicos, quién se los habría suministrado y desde qué lugar se realizaron las presuntas comunicaciones.
Las videollamadas todavía deben ser verificadas
Aunque la denuncia produjo una reacción inmediata del Gobierno, las supuestas videollamadas y publicaciones en redes sociales todavía deben ser verificadas por las autoridades competentes.
Hasta el momento, la información pública disponible no permite establecer de manera definitiva cómo alias Firu habría accedido a un teléfono o a una conexión desde prisión. Tampoco se ha informado si las imágenes difundidas corresponden a comunicaciones recientes o si fueron realizadas dentro del penal donde permanecía recluido.
Esas respuestas resultan fundamentales para determinar si existió una falla de seguridad, si participaron funcionarios o visitantes y si el interno mantuvo contacto con integrantes de la estructura armada a la que es señalado de pertenecer.
La ausencia de elementos prohibidos durante la requisa tampoco cierra la investigación. Las autoridades deberán analizar registros, movimientos internos, visitas, conexiones y cualquier evidencia digital que permita establecer el origen del contenido denunciado.
De gestor de paz a una cárcel con mayores controles
Édgar de Jesús Orrego Arango, alias Firu, es señalado por las autoridades como integrante del frente 36 de las disidencias de las Farc, estructura relacionada con alias Calarcá.
Fue capturado en 2024 en el nordeste de Antioquia y posteriormente quedó privado de la libertad. Durante el Gobierno anterior fue designado gestor de paz, aunque un juez mantuvo la medida de aseguramiento intramural, de acuerdo con los antecedentes reseñados por medios nacionales.
Su caso vuelve a generar controversia por la posibilidad de que una persona recluida pudiera conservar capacidad de comunicación con el exterior. Precisamente, uno de los mayores desafíos del sistema penitenciario es impedir que cabecillas y miembros de organizaciones criminales continúen impartiendo instrucciones desde sus lugares de reclusión.
Más traslados hacia penales de máxima seguridad
La medida contra alias Firu coincidió con el traslado de 120 personas privadas de la libertad desde cárceles de Buenaventura hacia distintos establecimientos de máxima seguridad.
Según el Gobierno, estas decisiones hacen parte de una estrategia para reforzar el control penitenciario e impedir que los internos sigan coordinando actividades delictivas mediante celulares y otros dispositivos.
En el caso de Firu, la orden ya fue impartida y el aislamiento comenzó. Ahora el INPEC tendrá que ejecutar el traslado y explicar qué ocurrió dentro del penal. El señalado cabecilla será enviado a una cárcel con controles más severos, mientras permanece abierta la pregunta sobre cómo habría logrado conectarse con el exterior estando bajo custodia del Estado.
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